Bienvenido a este mi cuaderno de bitácora

Querido visitante: gracias por pasar por aquí y leerme.
Aquí encontrarás ligeros divertimentos y algunas confidencias personales, pocas.
A mí me sirve de entretenimiento y si a ti también te distrae, ¡estupendo!.
Si, además, dejas un comentario... ¡miel sobre hojuelas! Un abrazo,
Guarismo.

miércoles, 3 de junio de 2020

Y los muertos resucitan, en 400 palabras (doscientas veintiocho)

Pues resulta que es cierto. Los muertos resucitan. Como Lázaro, aunque ahora no tienen nombre y solo son un sumando o un sustraendo, depende. Unos (creo que las CC.AA.) los suman; otros (el comité de expertos, seguro, y tras larga deliberación), los restan.


Es que así es más divertido. Proporcionar información veraz sobre las cifras reales de muertos, contagiados, curados, sospechosos y demás no tiene ninguna gracia y no permite ninguna manipulación.

Yo no digo que contar y sumar sea fácil. Solo está al alcance, a la vista está, de muy pocos. Desde luego, no al alcance de los que nos gobiernan. Pero lo entiendo: intenta sumar los datos de 17 comunidades y dos ciudades, clasificados cada uno como les dé la gana: muertos, curados, contagiados y sospechosos o curados, contagiados, sospechosos, y muertos; o, mejor, contagiados, muertos, sospechosos, curados y no se sabe. Y, además, datos recibidos a distintas horas. En fin, un lío. Un día lo intenté leyendo las cifras publicadas en algún periódico digital y tiré la toalla. El número de muertos me daba 21.734, luego, 22.732, más tarde 21.742. Eso a mano, que con calculadora me dio 21.841.

Ni lo intenté con el número de contagiados, que son cifras de seis dígitos. Lo dicho: tiré la toalla y entendí por qué el jefe de los expertos se hace un lío. Pobrecillo, tiene excusa.

Claro que existen herramientas para contar y sumar (para eso nos sirve la tecnología, ¿no?): hojas de cálculo, aplicaciones, etc., etc., hasta un ábaco valdría, pero, si no se introducen bien los datos, el resultado es el que queremos o nos interese más. Grandioso.

Lo de sumar es como los cambios de fase: la 0, la 0.5, la 1, la 1 y un poquito, la 2 y la 3. Y luego la normalidad normal con la que nos ha regalado una ministra.

Va un ministro y nos dice que vía libre para circular el 21 de junio y otro, el que manda en esto de la pandemia, dicen, ha dicho que de eso ná de ná, que qué nos hemos creído. Y, digo yo, que a un ministro hay que creerle lo que dice, ¿no? Claro, pero ¿a cuál? O a la ministra que nos dice: “Pues tía, creo que al coronavirus…o sea, que no lo voy a decir porque no lo voy a decir…”. A ver: ¿lo dice o no lo dice?

miércoles, 27 de mayo de 2020

El maldito virus y los números, en 400 palabras (doscientas veintisiete)

No tengo ni la más remota idea de las normas que dictaron el ministro, sus asesores expertos y el experto jefe para contar muertos, contagiados, curados, ingresados, ingresados en UCI, etc., etc.

Supongo que tanta cabeza pensante fue capaz de dictar alguna… ¿o no?
Pero, por los resultados -a la vista están, día a día- debió ser algo así:
-        Ministro, he pensado que lo mejor es escribir una normativa de obligado cumplimiento para todas las autonomías y demás -propone un experto.
-        Bien, sí, claro. ¿La redactas?
-        Sí.
-       
-        Aquí la tienes, ministro.
-        Gracias… Ehhhh, bueno, a ver. ¿La ha leído el experto jefe?
-        Sí, ministro, y la ha corregido.
-        Ya, ya, … pero esto a mi Catalunya no le va a gustar. Llama al experto jefe.
-       
-        A ver, así no se puede. Mis catalanes no lo van a aceptar y los vascos tampoco. No podemos pedirles estos datos día a día. Yo no sería tan concreto…
-        Ministro, si no pedimos los datos tal como son y cada día los del día anterior, va a ser un lío de cifras y no podremos publicarlos sin que sean coherentes -se atreve a decir el experto que redactó la normativa.
-        Bueno, bueno, tampoco hay que pasarse -dice el experto jefe.
-        Es que…
-        Nada, no te preocupes. Las cifras las daré yo y ya me apañaré. ¿Conforme, ministro?
-        Der acuerdo, de acuerdo. Hay que modificar ese escrito. Hay que ser ambiguos, nada de datos precisos. Así jugamos con los números según nos interese. El presi me presiona para que tengamos manga ancha y podamos manipularlos según interese.
-        Ministro, sin problemas. Si un día sobran 1.918 muertos, no te preocupes, que diré que van en otro paquete, o que son extraterrestres. Y si algún periodista cabrón me insinúa que hay 5.000 muertos más, diré que seguramente se trata de un accidente brutal de tráfico.
-        Bien, se trata de eso: de salir airoso ante cualquier pregunta capciosa de la prensa de derechas de toda la vida. La gente se creerá todo, dado tu prestigio.
-       
(Hoy)
-        Ministro, que El País publica un artículo titulado “Asteriscos, incoherencias y opacidad: 15 problemas de Sanidad con la gestión de datos del coronavirus” que va contra nosotros.
-        ¡Me van a oír! ¡Cómo se atreven! ¡Les quito ya la subvención!

martes, 26 de mayo de 2020

¡Y contar, contar, contaaaaaar! en 400 palabras (doscientas veintiséis)

A ver: 83 + 95 + 48 + 56 + 48 + 70 + 50 = 50. Las primeras cantidades son los muertos desde el 19 al 25 de mayo. El resultado de la suma es el número total de muertos en la última semana.

-        Ministro, que a mí me suman 450.
-        No, experto, tu calculadora no funciona. Son 50.
-        ¿Seguro? ¿Comunico esa cifra en mi rueda de prensa?
-        Seguro.
-        Pero, ministro, me van a decir que no sé sumar.
-        No importa. Tú, como experto, mantén el tipo.
-        Si yo lo mantengo, claro, pero las cifras no se sostienen: 83 + 95 + 48+ 56 +48 +70 + 50 dan 450. Lo he hecho tres veces: con calculadora, con el ordenador y a mano y siempre obtengo el mismo resultado: 450.
-        Te equivocas, experto. Esa calculadora está mal, el ordenador tiene un virus y tú ya no sabes ni sumar, estás desbordao.
-        Ya, ministro, pero ¿cómo lo explico?
-        Muy fácil: dices que en la última semana han sido 50, sin entrar en detalles.
-        Claro, claro, ministro. Pero es que ayer dije que antes de ayer fueron 70, y 70 es mayor que 50, ¿no?
-        Eso será en tus números. En los míos son 50. Así que lo dices y punto pelota.
-       
-        Ministro, a mí me salen 28.752 muertos desde el principio.
-        Pues esa cifra está mal. Son 26.834. No sabes contar.
-        ¿Y cómo explico esos 1.918 muertos que faltan?
-        Di que van en otro paquete.
-        ¿En otro paquete? ¿Qué paquete?
-        El paquete de… bueno, da igual, en otro paquete.
-        ¡Pero no puedo decir eso, ministro!
-        Sí que puedes. Tú eres el experto, así que lo explicas, lo justificas, lo pintas de rosa, di que las CC.AA. son un desastre, sobre todo las del PP, y que te han mentido. Que te han dejado sin dormir durante noches para descubrir el engaño, pero lo has encontrado. SON 26.834 LOS MUERTOS, y no se hable más. O te ceso.
-        A mandar, ministro.
-       
-        Ministro, ¿y sobre el 8M? Me están preguntando.
-        Di que no fue la manifestación, que fue el Metro.
-        ¿El Metro? ¿Con la gente que iba a la manifestación?
-        No, no. El Metro, que el de Madrid está muy concurrido.
-        ¡Ah…!

viernes, 22 de mayo de 2020

El virus y las declaraciones en 400 palabras (doscientas veinticinco)


“Somos humanos y nos podemos equivocar”. Dijo el líder de Unidas Podemos, vicepresidente segundo del gobierno. Claro, solo faltaba que no fueran humanos. ¿Se pueden equivocar? Por supuesto. ¿Tanto? En mi opinión se han equivocado muchas veces, aunque haya otros muchos que piensen que solo un poco… o nada. Estos deben ser los del pensamiento único.

"Yo no me había dado cuenta nunca, la verdad. A veces los mapas los tiene uno en la cabeza y los tiene mal. Yo no me había dado cuenta nunca que Nueva York, Madrid, Teherán y Pekín están casi en línea recta, no exactamente, pero en línea recta, en horizontal, y son tres de las grandes ciudades donde se ha dado el problema del demonio". Carmen Calvo, vicepresidenta segunda del gobierno actual, dixit. El nivel intelectual de esta señora me deja sin más comentarios.

“El Gobierno siempre ha dicho que el uso de mascarilla, desde el decreto del estado de alarma, era recomendable”. Esto lo dice el ministro de Sanidad. Tiene mala memoria, sin duda, porque en febrero dijo: “no tiene ningún sentido que las personas sanas usen mascarillas. Pedía "no caer en alarmismos" y desaconsejaba "ir con mascarillas por la calle". En marzo (no recuerdo quién del gobierno): “Si estás sano, no las uses”. En abril: Fernando Simón dijo que el uso de mascarillas no era obligatorio, pero sí hay una "recomendación fuerte" al respecto. En mayo sobre las mascarillas FFP2: "Es una buena medida para las personas sanas". Y un par de días más tarde: “no están recomendadas para la población en general". Debe ser porque la población en general no está sana, digo yo. En el BOE, 4 de mayo: obligatoriedad del uso de mascarillas "a todos los usuarios de los servicios de transporte público…". El 20 de mayo, Fernando Simón: “Si se decide al final que sea obligatorio se tendría que valorar muy bien cómo se explicitan las excepciones de uso". BOE, 20 de mayo: “Quedan obligados al uso de mascarillas… las personas de seis años en adelante” con algunas excepciones, haciendo caso a F. Simón. Es decir: no, sí, no, sí, no, sí… Y creo recordar que alguien (quizá el ministro de Sanidad) ha dicho que su uso no ha sido obligatorio porque no había suficientes mascarillas…

Bueno, “Somos humanos y nos podemos equivocar”.

Seguiré. Hay muchas más declaraciones que, insisto, me recuerdan al camarote de los Hnos. Marx.

lunes, 18 de mayo de 2020

Mi opinión, en 400 palabras (doscientas veinticuatro)

No suelo hablar aquí de política. Rara vez lo hice (podéis comprobarlo en mis 222 entradas anteriores en 400 palabras).

Pero ayer, cansado e indignado ya por las consecuencias de este virus, se me ocurrió escribir con ironía (cierto que, quizá, mi ironía no ha sido comprendida) sobre la situación actual.
Me limité a:
1. Citar declaraciones (textuales).
2. Poner números de declaración exagerados… aunque no deben estar lejos de, por lo menos, las 400.
3. Reírme del asunto de las mascarillas: que si sí, que si no, que si FFP2, que si quirúrgicas, que si obligatorias, que si las regala el Estado, que ahora esas sí, pero no y las otras no, pero sí. No me digáis que no os recuerda a “la parte contratante de la primera parte…” de los geniales Hnos. Marx , o a su camarote. Aún ayer era de risa ver el telediario de una cadena que terminaba diciendo: “… en definitiva, una mascarada”.
4. Reírme de las rectificaciones: rebajas no, sí, no, y finalmente sí (en el BOE y en declaraciones de ministros).
5. Asustarme del obligado confinamiento de los que vengan de fuera y pronosticar que, de nuevo, van a rectificar. Lo veremos hoy o mañana.
6. Reírme de la afirmación de un vicepresidente del gobierno de España que, dijo sobre los impuestos a “los ricos”: “… si lo están deseando”, o algo así. Por eso, “los ricos” crean SICAV, se radican en Luxemburgo, crean una red de empresas interpuestas, hacen verdadera ingeniería financiera… ¿para pagar impuestos? ¡Venga ya, Sr. Iglesias! Persiga Ud. las ilegalidades y ya recaudará, pero no diga que “esos ricos” quieren pagar impuestos.
7. Con todos mis respetos a este gobierno democrático, legítimo, elegido por los españoles, reconozcamos que no dan una. Gobernar puede ser equivocarse a veces, pero rectificar cada cinco minutos solo denota absoluta incompetencia. Por cierto, que el gobierno haya sido elegido por los votos entraña ciertas dudas: “No pactaré con UP, porque no dormiría…”; “No pactaré con los que quieren destruir España…” (no afirmo que sean palabras textuales, pero algo así dijo nuestro inefable presidente Sánchez en campaña).
8. Cité a los asesores… ocultos. ¡Vaya transparencia democrática! Que, además, no parecen que den una y sobre cuyas opiniones o estudios, dice nuestro Gobierno que decide.
En fin, no pretendo, ni mucho menos, que todos coincidáis conmigo. Faltaría más. No soy de “Pensamiento Único”. Otros, sí.

domingo, 17 de mayo de 2020

Pandemia y despropósito, en 400 palabras. (doscientas veintitrés)

1. Declaración 1: “Nosotros creemos que España no va a tener como mucho algún caso diagnosticado, esperemos que no haya transmisión local. Si la hay será muy limitada y controlada”.
2. Declaración 31: "En España no tenemos problema de desabastecimiento y no esperamos tenerlo".
3. Declaración 121: “Estamos teniendo una preocupación excesiva a nivel poblacional”.
4. Declaración 234: “En España no ha habido ninguna transmisión de este virus y por tanto en España no tenemos coronavirus”.
5. Declaración 245: "En España ni hay virus, ni se está transmitiendo la enfermedad ni hay casos".
6. Declaración 287: “Donde son necesarias las mascarillas y donde son necesarios otros productos sanitarios van a estar disponibles. En este caso no tenemos un problema de desabastecimiento”.
7. Declaración 345: “Los centros de día no se tienen que cerrar, no podemos ahora mismo generalizar para todos los centros”. “Lo que no hay que hacer es tomar muestras a todos los contactos porque no aporta información”.
8. Declaración 1.813: “Los test van a venir en cantidades muy importantes”.
9. Mascarillas, sí.
10. Mascarillas, no.
11. Horario: este y, si no, otro, que hace mucha caló.
12. Rebajas, no.
13. Rebajas, sí.
14. Rebajas, no.
15. Rebajas, sí.
16. Los asesores que asesoran con asesoramiento al que necesita asesoría… son personas sin identidad. ¿Son científicos? ¿De verdad?
17. Mascarillas…, depende.
18. Fases 0, 1, 2 y 3.
19. Mejor, fases 0, 0.5, 1, 2 y 3.
20. Mucho mejor, fases 0.0, 0.5, 0.7, 0.9, 1.0, 1,5, 2.0, 2.3, 2.7, 3.0, 3.1, 3.2, 3.3…
21. Turismo de fuera: confinado 14 días (¿quién cohones va a venir?).
22. (Está por ver) Turismo de fuera: bueno, se tomará la temperatura, se obligará la mascarilla, se mirará el color del pelo… y ¡yo qué sé!
23. Declaración 14.353: “Hemos bajado de la cifra de 100 muertos por primera vez en dos meses… El total de personas fallecidas alcanza la suma de 27.650 y el total de contagiados es de 231.350".
24. Declaración 14.354: “No fuimos capaces de dimensionar lo que se nos venía encima, como otros países…”. “…Pero también hemos hecho cosas bien, como hacer caso a los epidemiólogos”.
25. ¿Ayudas a autónomos? Sí, no, sí, no, sí, no…
26. ¿Impuestos a los ricos? Sí, no. Sí, no… ¡Si lo están deseando! Me entra la risa floja…
27. ¿Y el sentido común?
27. ¿Rescate?
29. Y el virus ese, jarto de reír.

domingo, 21 de abril de 2019

El accidente, en 400 palabras (doscientas veintidós)

El coche de ella, la chica joven y guapa, la rubia de piel morena, colisionó con el mío cuando yo frené en seco para dejar pasar en un paso de peatones a un viejo viandante suicida, que cruzó sin ni siquiera mirar.

Ella me lo contó más tarde: “Se me puso un papel anuncio en mi parabrisas, no te vi cuando frenaste en seco y me comí tu coche”.

Ni ella ni yo recordamos nada más hasta que nos encontramos en la ambulancia, ella sobre mí, yo debajo de ella.

El enfermero que supuestamente nos cuidaba me lo contó al día siguiente, cuando fue a vernos al hospital (un detalle): “Yo les até a las camillas suficientemente fuerte para que no se cayeran. Estaban ustedes dos sin conocimiento y pensábamos que la situación era grave. Le dije al conductor que fuera a toda marcha. Y lo hizo, pero, en una curva, un peatón se cruzó y tuvo que dar un volantazo. Me caí, me golpeé y perdí el sentido unos minutos. Cuando desperté, la vi a ella sobre usted sin entender cómo era posible. Luego lo descubrí: las correas que sujetaban a la joven se habían soltado”.
Estuvimos 24 horas en observación; yo, por tirón en el cuello; ella, la joven guapa, la rubia de piel morena, por el golpe en la cabeza. Aunque no lo recuerda bien, ella cree que, al taparle la visión el maldito papel del anuncio, movió la cabeza a un lado y el airbag no la protegió. De ahí, el golpe.
Superado el periodo crítico, nos mandaron a casa.

“Rubia de piel morena”, le dije, “¿cómo te llamas?”. “Rubia de piel morena. Me gusta así. ¿Y tú?”, me contestó. “Me puedes llamar el accidentado o, mejor, el accidente, que es más corto”. “De acuerdo, Accidente”. “Conforme, Rubia de piel morena”. “¿Nos veremos más?”. “Sí, pero sin papeles en el parabrisas”. Nos reímos.

“Por cierto,”, dije, “siento que cayeras sobre mí, pero me gustó”. “A mí no… al principio. Me asusté al verme sobre ti, pero luego, no sé, fue agradable”. “¿Me besaste, recuerdas?”. “No…, bueno, sí, no quería, pero…”. “¿Te gustó?”. “Fue una situación extraña… ¿te molestó?”. “No, en absoluto, más bien querría repetirlo”. “¿El accidente?”. “No, el beso”.

Nos vemos de vez en cuando. Tengo la impresión de que cada vez con más frecuencia… tendré que controlarme.


jueves, 4 de abril de 2019

El anuncio en el parabrisas, en 400 palabras (doscientas veintiuna)

Iba con prisas. Me senté al volante y arranqué el coche. Vi el molesto papel anuncio de gran tamaño que me tapaba parte de la visión. Aleteaba con la velocidad del coche. Iba a parar para quitarlo cuando el papel voló. “Menos mal,”, pensé, “que lo barra el ayuntamiento, que lo tiene prohibido pero lo consiente…”. No tuve tiempo de pensar más.

Me desperté así: en una ambulancia, con los labios de una chica rubia casi pegados a los míos y su cuerpo sobre mi cuerpo, cuan largos son. No entendí nada, aunque reconozco que la situación, por extraña que me pareciera, era placentera y seductora. Ella, aún dormida, me rozaba la boca con la suya en función de los movimientos de la ambulancia. Me agradaba. No la podía ver bien, tan cerca, pero me parecía joven y guapa, rubia de piel morena. Su pecho descansaba sobre el mío y lo sentía suave y terso por momentos. Serían el movimiento y el sostén, supuse.

Luego me lo contaron: el anuncio de mi parabrisas se desprendió y dio a colocarse sobre el parabrisas del coche que me seguía, el de la chica joven y guapa, la rubia de piel morena que tenía encima. Me alcanzó por detrás, su coche al mío quiero decir y, con el topetazo, los dos quedamos inconscientes. Nos metieron en una ambulancia a los dos: a mí en la camilla de abajo, a ella en una camilla superior algo desplazada a mi izquierda. No la ataron bien, a mí sí, y en una curva en la que la ambulancia iba a toda velocidad -debían pensar que estábamos graves- ella cayó sobre mí. No se inmutó. Yo me desperté.

Sus labios sobre los míos, su cuerpo oscilando sobre mi cuerpo, yo atado y sin poder usar mis manos para estabilizarla. Una pena.

Se despertó y gritó, asustada: “¿Dónde estoy?, ¿quién eres tú?, ¿por qué estoy encima de ti?”. Le dije que estábamos en una ambulancia y que no sabía nada más. Me miró (más bien me escrutó) y se serenó. Unos segundos más tarde me besaba con pasión. Fue agradable, placentero y respondí a su beso con la misma pasión y mayor sorpresa.

Los coches, al taller. Y yo, multado por tirar un papel a la vía pública.

Pero, desde entonces, nos vemos con cierta frecuencia. Un placer.

martes, 10 de julio de 2018

311. Por guasap, en más de 400 palabras

En mi familia somos muchos y tenemos, cómo no, un guasap familiar. Yo participo poco, porque a mí eso de las redes sociales, los chats y demás historias no me entusiasman. Pero lo leo regularmente. Lo de hoy es hilarante y por eso lo traslado aquí, a este blog moribundo, a ver si así resucita…

Hermano1: Hermana2... ¿estás despierta?

Hermana2: ¡Ahora, SÍIIIII!😫😳

Hermano1: Que alguien me diga dónde está el Registro Civil en este pueblo. Urgente... No coincide mi búsqueda en internet con lo que me dijisteis

Sobrina1: Google dice que plaza san José

Cuñada1: Ofúuuuuu. Entra en la página del ayuntamiento

Cuñada2 (desde Madrí): Nooo. Que el Registro Civil no tiene nada que ver con el ayuntamiento.

Sobrina1: A mí me suena de hace tiempo cerca del parque Sacramento... Pero ni idea

Cuñada1: Ha cambiado todo. Antes estaba en la calle S. Lázaro.
Hermano1: Sí, por eso...pero me dijeron que estaba por el Carmen. Y hermana2 estuvo hace poco allí. Hmmmana2, ¿dónde tás?

Hermana2: Despertando… Cuando fui, estaba en la calle Milagros, 37. Pero hace años.

Hermano1:¡¡¡ Hermana2!!!!

Cuñada2 (desde Madrí): Plaza de San José, 2

Hermano1: sí, pero no, cuñada2... Hermana2 me comentó que estuvo hace poco y que estaba por la iglesia del Carmen

Hermana2: No. En la calle Milagros, 37. Pero hace muchos años.
Cuñada2 (desde Madrí): https://www.certificadonline.es/certificados-registro-civil-pueblo/

Hermano1: muy bien, cuñada2

Sobrina1: Telf. de atención al ciudadano :956999999 y 956777777. Llama a ver

Hermano1: Qué bueno, cuánta información. Gracias. Pues parece que en Plz. San José, finalmente

Cuñada2 (desde Madrí): No. Acabo de hablar con ellos. El número que ponen es de una señora particular, que está hasta el gorro de que le pregunten por el Registro Civil seis veces al día durante los dos últimos años. Se sabe el bueno de memoria. Es este: 956444444

Hermano1: ¿cómo que no?

Cuñada2 (desde Madrí): Calle Real 229.Tel. 956444444. INSISTO.

Cuñada1: Yo iba a poner el tfno de info del registro civil, pero cuñada2 ha sido más rápida. Paciencia que tiene la señora.

Hermano1: jejejeje. Este chat es mejor que Google

Hermano1: Llamo al que me dio Cuñada2. Comunica.

Hermano 1: Llamo otra vez. Me dice que todos los operadores y operadoras están ocupados (estarán tomando café, ¡son las 9 de la mañana!)

Cuñada1: Aunque no es ninguno de los que ha dicho ella. Es 956888888

Hermano1: Nooo, es el que me dio Cuñada2. Lee lo que he dicho, cuñada1.

Cuñada1: ¡Ah! Perdón.😳😄😂

Hermano1: Efectivamente, junto a la Iglesia del Carmen

Cuñada2: ¿Cómo lo has sabido?

Hermano1: Melo has dicho tú: calle Real 229.

Cuñada2: ¡Ah!

Hermano7: ¡Vaya lío! Hermano1: ¿necesitas ayuda?

Hermano1: Ya ves que sí. Échame una mano.

Hermano7: Espera, que llamo.

Hermano1: No llames, que ya llamé yo. Busca la dirección en google.

Hermano7: Espera. Ya. Pone calle Almorávides, 33

Cuñada1: ¡Noooo! ese debe ser en otro pueblo.

Hermano7: Perdón. Sí. Ya . En calle Milagros, 37

Hermano1: Creo que esa era la antigua dirección

Hermana2: ¡Hermanoooooo1!!! Está al lado del liceo

Hermano1: Sí, ya lo vi

Hermana2: En la calle q baja

Hermano1: Salgo para allá

Hermana2: Lo leí tarde, je, je

Hermano1: ¿Cómo que en la calle que baja? Pone Real 229. La que baja junto al Liceo, ¿no?

Hermana2: Sí. En lateral del liceo en esa calle que baja, nada, al principio de la calle

Hermano1: Entonces no es Real 229, ¿no?

Hermana2: Sí, pero está escondío en la calle que baja. Hasta las 12 te atienden

Hermano3: El misterioso caso del registro de hermano1. Siga las últimas noticias en este chat. Hay gran polémica sobre la localización real e incluso sobre su próxima existencia. El chat de la familia deja a Google Maps bien tocada. Se rumorea una oferta millonaria por los Big Data de la Family. 🤣

Hermano1: Ya en el registro y ahora resulta que no traje dinero. Veremos si lo consigo. Qué desastre. ¿Alguien viene a traerme dinero? Es que pierdo la cola, que hay mucha gente.

Hermana2: ¡¡¡hermanooooooo1!!! Yo voy, pero tardo una hora.

Hermano1: No. Ya me apañaré. ¿aceptarán tarjeta?

Hermana4: ¿q tienes en el registro civil, hermano1?

Hermano1: Pues un certificado de nacimiento

Cuñada2 (desde Madrí): Caótico hermano1. Si lo puedes pedir por la web…

Hermano1: La Seguridad social me puso que nací el 1 de Enero

Hermano3: ¡Siga las últimas noticias sobre el caso en este chat!

Hermano1: Y para cambiarlo me piden eso

Cuñada2 (desde Madrí): Lo que no te pase a ti…

Hermano3: ¡Me parto!😂

Hermano1: Ja,ja, ja. Cuñada2: ¿de verdad se puede pedir por la web? ¿Y qué hago yo aquí?

Cuñada2 (desde Madrí): Tú sabrás, ja, ja, ja.

Hermano3: ¿Me dejáis publicar este chat en Facebook? ¿O mejor en el jueves?

Hermana2: Qué arte, hermano3

Hermana2: hermano1, no hay q pagar nadaaaaa

Hermano1: Ahhh...bien, porque tampoco tengo tarjetas. Cogí solo el DNI

Hermano1: Es increíble que el DNI no sirva para cambiar tu fecha de nacimiento en la S.Social

Hermana2: Así va el país

Hermano1: No existo en el registro civil. Ni mi hermano gemelo. Están buscándome

Hermano1: Aparecimos

Hermano1: Apellido con letras bailadas

Hermano1: Los demás sí lo tenéis bien (el apellido)

Hermano1: Hermano gemelo, que sepas que a ti te quitaron el apellido compuesto

Hermano8: ¿En serio?

Hermano1: Sí, hermano8, por lo visto en el Registro Civil no somos hermanos.

Hermano3: ¡Me parto otra vez!

Hermana5: Qué divertido.  Caminando a la playa y leyéndolo.  😱Dos veces tropecé y a punto de caerme. Ya me he parado porque me quedaba sin dientes 😂.

Hermana5: Hermano1, yo sabía dónde estaba, pero lo acabo de leer.  Llegué tarde.

Hermano1: ¡Jo, hermana5, hay que leer los guasaps a tiempo!

Cuñada2 (desde Madrí): Yo pasando la aspiradora  y el polvo

Hermana5: Creo que no llego...

Hermana2: ¿A dónde?

Hermana5: A la playa.

Hermana2: Hermana5, cuidadín

Hermana2: Yo, con fregona

Hermana5: Suéltala y vente...

Hermana2: ¿A dónde? ¿Al Registro?

Hermana5: No, a la playa.

Hermana2: ¡Ah!

(…horas más tarde) Hermana2: Todavía no sabemos si tiene en su poder la partida

(…horas más tarde) Hermano6: No puedo terminar de leerlo; me río tanto que lloro y las lágrimas me impiden ver el chat.

(…horas más tarde) Hermana2: Hermano1, ¡CONFIRMA QUE TIENES LA PARTIDA DE NACIMIENTO!

(...al día siguiente) Cuñada2: Pues hermano1 empieza todos sus guasap así: Desastre total. Me he olvidado en casa camino de Almería mil cosas. Le aconsejo: coge un papel y lápiz y ve apuntando. Respuesta: Mil gracias, cuñada2 ☕. Lo hace y dice que éxito total. Llega a Algeciras y dice: Desastre total, me he dejado las maletas en el jardín. La vida no sería igual sin ti, hermano1. Eres único. Los buenos ratos que nos haces pasar 😂😂😂

Cuñada1: Pues la verdad es que sí

Hermana9: Hermano1, ¿dónde andas?

Heramano1: en mi casa, ¿por qué?

Heramana9: ¿No te habías ido a Almería?

Hermano1: Noooo... ¿de dónde sacas eso?

Hermana2: Hermana9 x diooos, si hermano1 acaba de llegar, prácticamente😂😂😂😂

Hermano1: 😂😂😂😂😂🤣🤣🤣🤣🤣

Hermana2: Ay, hermano1, tu hermana9, como siempre, en las☁☁☁☁☁☁🌩

Hermano1: 😁😁😁😁😁

Cuñada2: Esto es una auténtica locura. No me extraña que hermana8 haya mandado a hermano1 a Almería. Deberíamos sacarle partido al chat. No tiene desperdicio

Hermano1: Sigo con mi historia. Esta mañana me olvidé de coger la cartera para mi cita de la Seguridad Social....desastre total. Si no te identificas, aunque lleves tu partida de nacimiento, ná de ná. Tocó volver a casa y pedir cita de nuevo. Pero lo peor es lo mal preparados que están los funcionarios para informarte. Me dijeron que para cambiar mi fecha de nacimiento hacía falta la partida de nacimiento. Y a pesar de decirles, ¿con el DNI no es suficiente?, pues no. En fin, hoy voy, me atiende otro y me dice, con el DNI es suficiente, vamos que ni me miró la puñetera partida de nacimiento que tanto me costó conseguir...

Cuñada1: 😂😂😂😂😂

Cuñada2: 😂😂😂😂😂😂

Hermana2: 😂😂😂😂😂

Hermana6: 😂😂😂😂😂

Hermana9: Po zi 🤣🤣

Hermano1: ¡¡¡Qué fríiiiiooooo!! ¿Y el verano dónde anda?

Cuñado3 (a su mujer, hermana9): ¿Dónde estás? No te encuentro...

martes, 6 de junio de 2017

310. Otras 147 semanas sin escribir aquí, en 400 palabras (doscientas veinte).

Otras 147 semanas sin escribir aquí

147 semanas y un día, o 24.720 horas, que no son pocas, sin publicar nada aquí. Y eso que había prometido hacerlo. Reconozco haber incumplido mi promesa, avergonzado.

Ya no prometo nada, solo digo que lo intentaré. Como decía en mi entrada anterior, la vida cambia y los nietos, que ahora son ya cuatro (un machote y tres princesas), te la cambian aún más. Ley de vida, supongo, aunque no imaginé que mis nietos requirieran tanto de mi atención, de mi tiempo y, sobre todo, de mi cariño, que es gratificantemente inmenso.

Hubo otra razón, no explicada antes. Escandalizado por los derroteros que tomaba, y toma, la política, entonces y ahora, tuve la tentación de convertir este blog en una feroz crítica a la situación de nuestros partidos y a la situación en la que España se encontraba y se encuentra. Pero esto no cabe en este cuaderno de bitácora inofensivo y aséptico (eso pretendo), que además quiero que sea apolítico. Pero la duda y la falta de decisión me inhibieron y dejé de escribir.

Vuelvo. No sé de qué hablaré (escribiré), aunque siempre será en 400 palabras. Manías.

Los tiempos cambian, sin duda. Y las amistades virtuales, lamentablemente, se van perdiendo. Hubo un tiempo en que tenía varias, que leían este blog y hasta lo comentaban. Y yo participaba brevemente en los suyos. Pero los tiempos cambian… ¡qué pena! Me asomaré por los de antaño que aún sobrevivan e intentaré recuperar esos tiempos pasados.

Vaya, necesito un pitillo. He sido fumador empedernido durante más de 50 años, sin interrupción. No quiero saber cómo estarán mis pulmones, mejor que no. Desde enero, tras una bendita bronquitis, he bajado a 2-5 pitillos al día. Quizá la media esté en tres. Pero, como decía, necesito un cigarro AHORA. Hay actividades que me lo piden a gritos, como hablar por teléfono o escribir. Hoy ya llevo uno y medio. Esperaré a terminar esto, espero.


Por lo demás, bien. Sigo jubilado (claro, supongo que hasta que me vaya de este mundo o quiebre Hacienda, en cuyo caso no sé si seré jubilado o no, pero pensionista no, seguro). Sigo casado (mi mujer aún me aguanta, más o menos), mantengo mi actividad deportiva (dos partidos de squash y dos de racket a la semana), intento estar lo más activo posible y no me quejo. 

domingo, 17 de agosto de 2014

309. Sin escribir… durante 32 semanas en 400 palabras, en 400 palabras (doscientas diecinueve).

Sin escribir… durante 32 semanas en 400 palabras

Llevo treinta y dos semanas si escribir 400 palabras en este blog. Malo. No debería ser, pero ha sido. ¿Razones? No lo tengo claro, ya quisiera. Pero se me ocurren las siguientes, alguna de ellas será. O lo serán en su conjunto o un poquito de cada.

Pereza
Sin duda, de peso específico. La pereza me vence a veces, durante tiempo, y tengo claro que es una de las causas que ha hecho que no escriba. Contra pereza, diligencia (¿no se dice eso?), así que a la tarea otra vez.

Cansancio
El cansancio también cuenta. Publicar cada semana una entrada de 400 palabras implica tener que escribirlas, claro. Y uno se cansa. Una semana y otra, y la siguiente. No niego que me cansé de escribir.

Compromiso
Realmente el compromiso era, o es, con mis lectores y conmigo mismo. Pero como no sé si tengo lectores (33.000 visitas en 6 años; tendré que analizarlas y ver si tengo algún lector fiel o todos entran por casualidad) y, en cualquier caso, esos lectores son anónimos, el compromiso real es conmigo. Al principio, y durante una época, sí tenía lectores fieles y yo era lector fiel de algunos blogs. Pero ese tiempo pasó.

Lector anónimo: si me lees con cierta asiduidad, perdona mi incumplimiento. Voy a intentar enmendarme tras esas semanas de carencia.

Y el compromiso con uno mismo vale lo que vale: te relajas, lo dejas pasar, te olvidas, te perdonas…

Cambio de vida
La vida cambia y mi despido y después mi jubilación cambiaron mis hábitos. Las cosas se relativizan. Los compromisos se diluyen un tanto… Las costumbres cambian necesariamente y las prioridades también. Actividad no me falta, me mantengo ocupado y eso hace que me falte tiempo para cumplir lo prometido. Bueno, reconozco que lo del tiempo es falacia. Siempre se saca tiempo de donde sea si hay verdadero interés.

Foco de interés o nietos
Los nietos te cambian verdaderamente la vida y, sobre todo, tu foco de atención. Es tremendo, nunca pensé que el sentimiento de abuelo fuera tan fuerte. Tengo tres y los disfruto a tope. Y cuidamos de ellos, lo que significa dedicación.

En definitiva
Esas han sido, creo, las razones. De todas un poco. Pido disculpas a quien se las debo. Y a mí mismo, porque los compromisos hay que cumplirlos.


Hoy pretendo seguir escribiendo. ¿Lo cumpliré?

sábado, 4 de enero de 2014

308. El universo es un gran holograma, en 400 palabras (doscientas dieciocho).

El universo es un gran holograma

Noticia publicada recientemente en la prensa: “A finales del siglo pasado, el físico teórico argentino Juan Maldacena expuso por primera vez la teoría de que el Universo que conocemos podría no ser real, sino una gran proyección holográfica. Físicos japoneses proporcionan nuevas pruebas que respaldan la posibilidad de que todo lo que nos rodea no sea más que una proyección de un cosmos mucho más simple y sin gravedad”.
Definiciones (DRAE):
Holograma: 1. m. Placa fotográfica obtenida mediante holografía. || 2. m. Imagen óptica obtenida mediante dicha técnica.
Holografía: 1. f. Técnica fotográfica basada en el empleo de la luz coherente producida por el láser. […] Iluminada, después de revelada, la placa fotográfica con la luz del láser, se forma la imagen tridimensional del objeto original.
Es decir, no somos reales los que habitamos este mundo, o los que ingenuamente creemos que lo habitamos, ni el mundo tampoco. Somos una proyección de algo, según estos científicos, mucho más simple. Era de esperar. Yo siempre dije que no puede ser que todo sea tan complicado. Nunca lo entendí. Por ejemplo, yo nunca entendí a la mujer, nunca pude comprender por qué su cerebro, sus sentimientos, sus pensamientos, su manera de actuar, sus reacciones fueran tan complejos. Tampoco entendí al hombre, aunque no sea tan inextricable. Y no digamos nada de la Naturaleza, tan indescifrable por mucho que la Ciencia haya avanzado y nos explique cosas.
Ahora ya lo entiendo: la mujer, el hombre, el Universo, son en realidad algo mucho más simple: menos mal. Estaba preocupado por no entender, pero si solo soy un holograma, supongo que es normal. Al fin y al cabo no soy más que una proyección, como todo lo demás, como todos los demás.
O sea, que cuando disfruté de aquello, cuando toqué, cuando vi, cuando oí, cuando sentí tanto placer, cuando sufrí, cuando me reí, cuando lloré… todo ha sido una proyección, un holograma, en fin, una ilusión. Esos sentimientos son complejos, pero resulta que son una mentira, porque lo real, según parece, es mucho más simple. ¿Para qué, entonces, tanta preocupación?
No nos compliquemos la vida, que todo es mucho más simple, más sencillo. No suframos, que todo es una ilusión.
¿Seríamos más felices viviendo en el Universo real? No lo sé. Que nos lo digan esos científicos. Pero sospecho que sí, que con lo simple no se sufre.

viernes, 8 de noviembre de 2013

307. El fantasma, en 400 palabras (doscientas diecisiete).

El fantasma

Tenemos un fantasma en casa. En serio. Aún no me lo he encontrado, porque yo soy miedoso y no me atrevo a levantarme de madrugada, que es cuando él se pasea por la casa. Pero el fantasma existe y casi todas las noches va a la cocina, no sé si a otras habitaciones también.

Tengo una prueba irrefutable:

Mi mujer y yo cenamos a diario muy frugalmente: un único plato y casi siempre sin pan. Lo hacemos sobre las 8,45 cada día, puntuales. Cuando terminamos, recogemos la mesa, como es natural, y la dejamos limpia. Ella o yo, depende del día o de quién la coja antes, pasamos la bayeta por la mesa y la dejamos inmaculada. Ni una mota de polvo, ni una miga de pan el día que cenamos con pan, los menos. Últimamente, además y por lo que voy a contar ahora, nos fijamos bien: sobre la mesa no queda nada, absolutamente nada; insisto, ni miguitas de pan ni motas de polvo. Una vez limpia, mi mujer o yo, depende del día o de quién empiece antes, coloca los útiles del desayuno, tazas, platos, cubiertos y servilletas y el otro pone sobre la mesa el azúcar (blanco para ella, moreno para mí), el nescafé y la fruta (plátanos y naranjas; a veces, unas uvas o algún kiwi). Los útiles están limpios (han salido del lavaplatos) y la fuente de fruta no tiene nada por debajo (ya me encargo yo de pasar la bayeta).

Una vez terminada la cena y las tareas enumeradas, nos vamos al salón a disfrutar de nuestro rato de ocio. Después, a la cama. Mi mujer se acuesta antes que yo, que ha de madrugar pues aún trabaja (afortunadamente se jubila en diez días) y yo ya disfruto del jubileo. Luego, voy yo. Antes, y por lo que ahora digo, reviso la mesa de la cocina y me voy satisfecho de verla limpia, como la habíamos dejado.

A la mañana siguiente, casi todos los días, oigo gritar a mi mujer, que se levanta antes que yo: ¡Ahhhhgggg, hay migas otra vez! Me levanto, voy a la cocina y, doy fe, sobre la mesa de la cocina, ayer impoluta, hoy hay miguitas de pan.

—¡No es posible!
—No. Y ayer cenamos sin pan.
—Es el fantasma.
—Sí.
—¿Tenemos un fantasma?
—Seguro.

Esta conversación se repite casi a diario. Tenemos un fantasma en casa.