Bienvenido a este mi cuaderno de bitácora

Querido visitante: gracias por pasar por aquí y leerme.
Aquí encontrarás ligeros divertimentos y algunas confidencias personales, pocas.
A mí me sirve de entretenimiento y si a ti también te distrae, ¡estupendo!.
Si, además, dejas un comentario... ¡miel sobre hojuelas! Un abrazo,
Guarismo.

martes, 10 de julio de 2018

311. Por guasap, en más de 400 palabras


En mi familia somos muchos y tenemos, cómo no, un guasap familiar. Yo participo poco, porque a mí eso de las redes sociales, los chats y demás historias no me entusiasman. Pero lo leo regularmente. Lo de hoy es hilarante y por eso lo traslado aquí, a este blog moribundo, a ver si así resucita…

Hermano1: Hermana2... ¿estás despierta?

Hermana2: ¡Ahora, SÍIIIII!😫😳

Hermano1: Que alguien me diga dónde está el Registro Civil en este pueblo. Urgente... No coincide mi búsqueda en internet con lo que me dijisteis

Sobrina1: Google dice que plaza san José

Cuñada1: Ofúuuuuu. Entra en la página del ayuntamiento

Cuñada2 (desde Madrí): Nooo. Que el Registro Civil no tiene nada que ver con el ayuntamiento.

Sobrina1: A mí me suena de hace tiempo cerca del parque Sacramento... Pero ni idea

Cuñada1: Ha cambiado todo. Antes estaba en la calle S. Lázaro.
Hermano1: Sí, por eso...pero me dijeron que estaba por el Carmen. Y hermana2 estuvo hace poco allí. Hmmmana2, ¿dónde tás?

Hermana2: Despertando… Cuando fui, estaba en la calle Milagros, 37. Pero hace años.

Hermano1:¡¡¡ Hermana2!!!!

Cuñada2 (desde Madrí): Plaza de San José, 2

Hermano1: sí, pero no, cuñada2... Hermana2 me comentó que estuvo hace poco y que estaba por la iglesia del Carmen

Hermana2: No. En la calle Milagros, 37. Pero hace muchos años.
Cuñada2 (desde Madrí): https://www.certificadonline.es/certificados-registro-civil-pueblo/

Hermano1: muy bien, cuñada2

Sobrina1: Telf. de atención al ciudadano :956999999 y 956777777. Llama a ver

Hermano1: Qué bueno, cuánta información. Gracias. Pues parece que en Plz. San José, finalmente

Cuñada2 (desde Madrí): No. Acabo de hablar con ellos. El número que ponen es de una señora particular, que está hasta el gorro de que le pregunten por el Registro Civil seis veces al día durante los dos últimos años. Se sabe el bueno de memoria. Es este: 956444444

Hermano1: ¿cómo que no?

Cuñada2 (desde Madrí): Calle Real 229.Tel. 956444444. INSISTO.

Cuñada1: Yo iba a poner el tfno de info del registro civil, pero cuñada2 ha sido más rápida. Paciencia que tiene la señora.

Hermano1: jejejeje. Este chat es mejor que Google

Hermano1: Llamo al que me dio Cuñada2. Comunica.

Hermano 1: Llamo otra vez. Me dice que todos los operadores y operadoras están ocupados (estarán tomando café, ¡son las 9 de la mañana!)

Cuñada1: Aunque no es ninguno de los que ha dicho ella. Es 956888888

Hermano1: Nooo, es el que me dio Cuñada2. Lee lo que he dicho, cuñada1.

Cuñada1: ¡Ah! Perdón.😳😄😂

Hermano1: Efectivamente, junto a la Iglesia del Carmen

Cuñada2: ¿Cómo lo has sabido?

Hermano1: Melo has dicho tú: calle Real 229.

Cuñada2: ¡Ah!

Hermano7: ¡Vaya lío! Hermano1: ¿necesitas ayuda?

Hermano1: Ya ves que sí. Échame una mano.

Hermano7: Espera, que llamo.

Hermano1: No llames, que ya llamé yo. Busca la dirección en google.

Hermano7: Espera. Ya. Pone calle Almorávides, 33

Cuñada1: ¡Noooo! ese debe ser en otro pueblo.

Hermano7: Perdón. Sí. Ya . En calle Milagros, 37

Hermano1: Creo que esa era la antigua dirección

Hermana2: ¡Hermanoooooo1!!! Está al lado del liceo

Hermano1: Sí, ya lo vi

Hermana2: En la calle q baja

Hermano1: Salgo para allá

Hermana2: Lo leí tarde, je, je

Hermano1: ¿Cómo que en la calle que baja? Pone Real 229. La que baja junto al Liceo, ¿no?

Hermana2: Sí. En lateral del liceo en esa calle que baja, nada, al principio de la calle

Hermano1: Entonces no es Real 229, ¿no?

Hermana2: Sí, pero está escondío en la calle que baja. Hasta las 12 te atienden

Hermano3: El misterioso caso del registro de hermano1. Siga las últimas noticias en este chat. Hay gran polémica sobre la localización real e incluso sobre su próxima existencia. El chat de la familia deja a Google Maps bien tocada. Se rumorea una oferta millonaria por los Big Data de la Family. 🤣

Hermano1: Ya en el registro y ahora resulta que no traje dinero. Veremos si lo consigo. Qué desastre. ¿Alguien viene a traerme dinero? Es que pierdo la cola, que hay mucha gente.

Hermana2: ¡¡¡hermanooooooo1!!! Yo voy, pero tardo una hora.

Hermano1: No. Ya me apañaré. ¿aceptarán tarjeta?

Hermana4: ¿q tienes en el registro civil, hermano1?

Hermano1: Pues un certificado de nacimiento

Cuñada2 (desde Madrí): Caótico hermano1. Si lo puedes pedir por la web…

Hermano1: La Seguridad social me puso que nací el 1 de Enero

Hermano3: ¡Siga las últimas noticias sobre el caso en este chat!

Hermano1: Y para cambiarlo me piden eso

Cuñada2 (desde Madrí): Lo que no te pase a ti…

Hermano3: ¡Me parto!😂

Hermano1: Ja,ja, ja. Cuñada2: ¿de verdad se puede pedir por la web? ¿Y qué hago yo aquí?

Cuñada2 (desde Madrí): Tú sabrás, ja, ja, ja.

Hermano3: ¿Me dejáis publicar este chat en Facebook? ¿O mejor en el jueves?

Hermana2: Qué arte, hermano3

Hermana2: hermano1, no hay q pagar nadaaaaa

Hermano1: Ahhh...bien, porque tampoco tengo tarjetas. Cogí solo el DNI

Hermano1: Es increíble que el DNI no sirva para cambiar tu fecha de nacimiento en la S.Social

Hermana2: Así va el país

Hermano1: No existo en el registro civil. Ni mi hermano gemelo. Están buscándome

Hermano1: Aparecimos

Hermano1: Apellido con letras bailadas

Hermano1: Los demás sí lo tenéis bien (el apellido)

Hermano1: Hermano gemelo, que sepas que a ti te quitaron el apellido compuesto

Hermano8: ¿En serio?

Hermano1: Sí, hermano8, por lo visto en el Registro Civil no somos hermanos.

Hermano3: ¡Me parto otra vez!

Hermana5: Qué divertido.  Caminando a la playa y leyéndolo.  😱Dos veces tropecé y a punto de caerme. Ya me he parado porque me quedaba sin dientes 😂.

Hermana5: Hermano1, yo sabía dónde estaba, pero lo acabo de leer.  Llegué tarde.

Hermano1: ¡Jo, hermana5, hay que leer los guasaps a tiempo!

Cuñada2 (desde Madrí): Yo pasando la aspiradora  y el polvo

Hermana5: Creo que no llego...

Hermana2: ¿A dónde?

Hermana5: A la playa.

Hermana2: Hermana5, cuidadín

Hermana2: Yo, con fregona

Hermana5: Suéltala y vente...

Hermana2: ¿A dónde? ¿Al Registro?

Hermana5: No, a la playa.

Hermana2: ¡Ah!

(…horas más tarde) Hermana2: Todavía no sabemos si tiene en su poder la partida

(…horas más tarde) Hermano6: No puedo terminar de leerlo; me río tanto que lloro y las lágrimas me impiden ver el chat.

(…horas más tarde) Hermana2: Hermano1, ¡CONFIRMA QUE TIENES LA PARTIDA DE NACIMIENTO!

(...al día siguiente) Cuñada2: Pues hermano1 empieza todos sus guasap así: Desastre total. Me he olvidado en casa camino de Almería mil cosas. Le aconsejo: coge un papel y lápiz y ve apuntando. Respuesta: Mil gracias, cuñada2 ☕. Lo hace y dice que éxito total. Llega a Algeciras y dice: Desastre total, me he dejado las maletas en el jardín. La vida no sería igual sin ti, hermano1. Eres único. Los buenos ratos que nos haces pasar 😂😂😂

Cuñada1: Pues la verdad es que sí

Hermana9: Hermano1, ¿dónde andas?

Heramano1: en mi casa, ¿por qué?

Heramana9: ¿No te habías ido a Almería?

Hermano1: Noooo... ¿de dónde sacas eso?

Hermana2: Hermana9 x diooos, si hermano1 acaba de llegar, prácticamente😂😂😂😂

Hermano1: 😂😂😂😂😂🤣🤣🤣🤣🤣

Hermana2: Ay, hermano1, tu hermana9, como siempre, en las☁☁☁☁☁☁🌩

Hermano1: 😁😁😁😁😁

Cuñada2: Esto es una auténtica locura. No me extraña que hermana8 haya mandado a hermano1 a Almería. Deberíamos sacarle partido al chat. No tiene desperdicio

Hermano1: Sigo con mi historia. Esta mañana me olvidé de coger la cartera para mi cita de la Seguridad Social....desastre total. Si no te identificas, aunque lleves tu partida de nacimiento, ná de ná. Tocó volver a casa y pedir cita de nuevo. Pero lo peor es lo mal preparados que están los funcionarios para informarte. Me dijeron que para cambiar mi fecha de nacimiento hacía falta la partida de nacimiento. Y a pesar de decirles, ¿con el DNI no es suficiente?, pues no. En fin, hoy voy, me atiende otro y me dice, con el DNI es suficiente, vamos que ni me miró la puñetera partida de nacimiento que tanto me costó conseguir...

Cuñada1: 😂😂😂😂😂

Cuñada2: 😂😂😂😂😂😂

Hermana2: 😂😂😂😂😂

Hermana6: 😂😂😂😂😂

Hermana9: Po zi 🤣🤣

Hermano1: ¡¡¡Qué fríiiiiooooo!! ¿Y el verano dónde anda?

Cuñado3 (a su mujer, hermana9): ¿Dónde estás? No te encuentro...

martes, 6 de junio de 2017

310. Otras 147 semanas sin escribir aquí, en 400 palabras (doscientas veinte).

Otras 147 semanas sin escribir aquí

147 semanas y un día, o 24.720 horas, que no son pocas, sin publicar nada aquí. Y eso que había prometido hacerlo. Reconozco haber incumplido mi promesa, avergonzado.

Ya no prometo nada, solo digo que lo intentaré. Como decía en mi entrada anterior, la vida cambia y los nietos, que ahora son ya cuatro (un machote y tres princesas), te la cambian aún más. Ley de vida, supongo, aunque no imaginé que mis nietos requirieran tanto de mi atención, de mi tiempo y, sobre todo, de mi cariño, que es gratificantemente inmenso.

Hubo otra razón, no explicada antes. Escandalizado por los derroteros que tomaba, y toma, la política, entonces y ahora, tuve la tentación de convertir este blog en una feroz crítica a la situación de nuestros partidos y a la situación en la que España se encontraba y se encuentra. Pero esto no cabe en este cuaderno de bitácora inofensivo y aséptico (eso pretendo), que además quiero que sea apolítico. Pero la duda y la falta de decisión me inhibieron y dejé de escribir.

Vuelvo. No sé de qué hablaré (escribiré), aunque siempre será en 400 palabras. Manías.

Los tiempos cambian, sin duda. Y las amistades virtuales, lamentablemente, se van perdiendo. Hubo un tiempo en que tenía varias, que leían este blog y hasta lo comentaban. Y yo participaba brevemente en los suyos. Pero los tiempos cambian… ¡qué pena! Me asomaré por los de antaño que aún sobrevivan e intentaré recuperar esos tiempos pasados.

Vaya, necesito un pitillo. He sido fumador empedernido durante más de 50 años, sin interrupción. No quiero saber cómo estarán mis pulmones, mejor que no. Desde enero, tras una bendita bronquitis, he bajado a 2-5 pitillos al día. Quizá la media esté en tres. Pero, como decía, necesito un cigarro AHORA. Hay actividades que me lo piden a gritos, como hablar por teléfono o escribir. Hoy ya llevo uno y medio. Esperaré a terminar esto, espero.


Por lo demás, bien. Sigo jubilado (claro, supongo que hasta que me vaya de este mundo o quiebre Hacienda, en cuyo caso no sé si seré jubilado o no, pero pensionista no, seguro). Sigo casado (mi mujer aún me aguanta, más o menos), mantengo mi actividad deportiva (dos partidos de squash y dos de racket a la semana), intento estar lo más activo posible y no me quejo. 

domingo, 17 de agosto de 2014

309. Sin escribir… durante 32 semanas en 400 palabras, en 400 palabras (doscientas diecinueve).

Sin escribir… durante 32 semanas en 400 palabras

Llevo treinta y dos semanas si escribir 400 palabras en este blog. Malo. No debería ser, pero ha sido. ¿Razones? No lo tengo claro, ya quisiera. Pero se me ocurren las siguientes, alguna de ellas será. O lo serán en su conjunto o un poquito de cada.

Pereza
Sin duda, de peso específico. La pereza me vence a veces, durante tiempo, y tengo claro que es una de las causas que ha hecho que no escriba. Contra pereza, diligencia (¿no se dice eso?), así que a la tarea otra vez.

Cansancio
El cansancio también cuenta. Publicar cada semana una entrada de 400 palabras implica tener que escribirlas, claro. Y uno se cansa. Una semana y otra, y la siguiente. No niego que me cansé de escribir.

Compromiso
Realmente el compromiso era, o es, con mis lectores y conmigo mismo. Pero como no sé si tengo lectores (33.000 visitas en 6 años; tendré que analizarlas y ver si tengo algún lector fiel o todos entran por casualidad) y, en cualquier caso, esos lectores son anónimos, el compromiso real es conmigo. Al principio, y durante una época, sí tenía lectores fieles y yo era lector fiel de algunos blogs. Pero ese tiempo pasó.

Lector anónimo: si me lees con cierta asiduidad, perdona mi incumplimiento. Voy a intentar enmendarme tras esas semanas de carencia.

Y el compromiso con uno mismo vale lo que vale: te relajas, lo dejas pasar, te olvidas, te perdonas…

Cambio de vida
La vida cambia y mi despido y después mi jubilación cambiaron mis hábitos. Las cosas se relativizan. Los compromisos se diluyen un tanto… Las costumbres cambian necesariamente y las prioridades también. Actividad no me falta, me mantengo ocupado y eso hace que me falte tiempo para cumplir lo prometido. Bueno, reconozco que lo del tiempo es falacia. Siempre se saca tiempo de donde sea si hay verdadero interés.

Foco de interés o nietos
Los nietos te cambian verdaderamente la vida y, sobre todo, tu foco de atención. Es tremendo, nunca pensé que el sentimiento de abuelo fuera tan fuerte. Tengo tres y los disfruto a tope. Y cuidamos de ellos, lo que significa dedicación.

En definitiva
Esas han sido, creo, las razones. De todas un poco. Pido disculpas a quien se las debo. Y a mí mismo, porque los compromisos hay que cumplirlos.


Hoy pretendo seguir escribiendo. ¿Lo cumpliré?

sábado, 4 de enero de 2014

308. El universo es un gran holograma, en 400 palabras (doscientas dieciocho).

El universo es un gran holograma

Noticia publicada recientemente en la prensa: “A finales del siglo pasado, el físico teórico argentino Juan Maldacena expuso por primera vez la teoría de que el Universo que conocemos podría no ser real, sino una gran proyección holográfica. Físicos japoneses proporcionan nuevas pruebas que respaldan la posibilidad de que todo lo que nos rodea no sea más que una proyección de un cosmos mucho más simple y sin gravedad”.
Definiciones (DRAE):
Holograma: 1. m. Placa fotográfica obtenida mediante holografía. || 2. m. Imagen óptica obtenida mediante dicha técnica.
Holografía: 1. f. Técnica fotográfica basada en el empleo de la luz coherente producida por el láser. […] Iluminada, después de revelada, la placa fotográfica con la luz del láser, se forma la imagen tridimensional del objeto original.
Es decir, no somos reales los que habitamos este mundo, o los que ingenuamente creemos que lo habitamos, ni el mundo tampoco. Somos una proyección de algo, según estos científicos, mucho más simple. Era de esperar. Yo siempre dije que no puede ser que todo sea tan complicado. Nunca lo entendí. Por ejemplo, yo nunca entendí a la mujer, nunca pude comprender por qué su cerebro, sus sentimientos, sus pensamientos, su manera de actuar, sus reacciones fueran tan complejos. Tampoco entendí al hombre, aunque no sea tan inextricable. Y no digamos nada de la Naturaleza, tan indescifrable por mucho que la Ciencia haya avanzado y nos explique cosas.
Ahora ya lo entiendo: la mujer, el hombre, el Universo, son en realidad algo mucho más simple: menos mal. Estaba preocupado por no entender, pero si solo soy un holograma, supongo que es normal. Al fin y al cabo no soy más que una proyección, como todo lo demás, como todos los demás.
O sea, que cuando disfruté de aquello, cuando toqué, cuando vi, cuando oí, cuando sentí tanto placer, cuando sufrí, cuando me reí, cuando lloré… todo ha sido una proyección, un holograma, en fin, una ilusión. Esos sentimientos son complejos, pero resulta que son una mentira, porque lo real, según parece, es mucho más simple. ¿Para qué, entonces, tanta preocupación?
No nos compliquemos la vida, que todo es mucho más simple, más sencillo. No suframos, que todo es una ilusión.
¿Seríamos más felices viviendo en el Universo real? No lo sé. Que nos lo digan esos científicos. Pero sospecho que sí, que con lo simple no se sufre.

viernes, 8 de noviembre de 2013

307. El fantasma, en 400 palabras (doscientas diecisiete).

El fantasma

Tenemos un fantasma en casa. En serio. Aún no me lo he encontrado, porque yo soy miedoso y no me atrevo a levantarme de madrugada, que es cuando él se pasea por la casa. Pero el fantasma existe y casi todas las noches va a la cocina, no sé si a otras habitaciones también.

Tengo una prueba irrefutable:

Mi mujer y yo cenamos a diario muy frugalmente: un único plato y casi siempre sin pan. Lo hacemos sobre las 8,45 cada día, puntuales. Cuando terminamos, recogemos la mesa, como es natural, y la dejamos limpia. Ella o yo, depende del día o de quién la coja antes, pasamos la bayeta por la mesa y la dejamos inmaculada. Ni una mota de polvo, ni una miga de pan el día que cenamos con pan, los menos. Últimamente, además y por lo que voy a contar ahora, nos fijamos bien: sobre la mesa no queda nada, absolutamente nada; insisto, ni miguitas de pan ni motas de polvo. Una vez limpia, mi mujer o yo, depende del día o de quién empiece antes, coloca los útiles del desayuno, tazas, platos, cubiertos y servilletas y el otro pone sobre la mesa el azúcar (blanco para ella, moreno para mí), el nescafé y la fruta (plátanos y naranjas; a veces, unas uvas o algún kiwi). Los útiles están limpios (han salido del lavaplatos) y la fuente de fruta no tiene nada por debajo (ya me encargo yo de pasar la bayeta).

Una vez terminada la cena y las tareas enumeradas, nos vamos al salón a disfrutar de nuestro rato de ocio. Después, a la cama. Mi mujer se acuesta antes que yo, que ha de madrugar pues aún trabaja (afortunadamente se jubila en diez días) y yo ya disfruto del jubileo. Luego, voy yo. Antes, y por lo que ahora digo, reviso la mesa de la cocina y me voy satisfecho de verla limpia, como la habíamos dejado.

A la mañana siguiente, casi todos los días, oigo gritar a mi mujer, que se levanta antes que yo: ¡Ahhhhgggg, hay migas otra vez! Me levanto, voy a la cocina y, doy fe, sobre la mesa de la cocina, ayer impoluta, hoy hay miguitas de pan.

—¡No es posible!
—No. Y ayer cenamos sin pan.
—Es el fantasma.
—Sí.
—¿Tenemos un fantasma?
—Seguro.

Esta conversación se repite casi a diario. Tenemos un fantasma en casa.

domingo, 23 de junio de 2013

305. El pirómano, en 400 palabras (doscientas dieciséis).

El pirómano

Yo estaba sentado en un banco del parque que tengo enfrente de casa, leyendo el periódico y con mi perrita Pizca sobre mis piernas (Pizca es pequeña y mimosa), cuando un caballero, de sesenta y tantos años, calculé, se sentó a mi lado. No saludó, pero lo hice yo: “Buenos días”. “Buenos días… perdone, estaba pensando”. “¿Y en qué pensaba tan concentrado?”. “¡Ah! Cosas mías”. “Bueno, siga pensando; a mí no me molesta”. “Si quiere se lo cuento. No tengo secretos”. “Pues cuando quiera”. “Verá, todas las noches sueño con quemar algo. Ya he quemado a los políticos en la hoguera, y a los sindicaleros; fue una pira grandiosa, ¡cómo ardían, cómo bramaban!, no sabe Ud. qué gusto… ”.¡Vaya! veo que disfruta”. “Sí, disfruto muchísimo. Ayer quemé a los banqueros. Chillaban como ratas…”. “¿Le queda alguien por quemar?”. “Sí, todavía a mucha gente: los egoístas, los irresponsables, los avaros, los insolidarios, los…”. “Va Ud. a acabar con todo el mundo”. “Todos no, pero muchos sí. Creo que quedaremos muy pocos”. “¿Y los siguientes?”. “Se me ha ocurrido algo diabólico”. “¿Y qué es?”. “Voy a quemar todas las fábricas de sostenes”. “Pues, pensándolo bien, es buena idea. Si quiere, le ayudo”. “Sí, gracias”. “¿Y cómo se le ha ocurrido eso?”. “Pues, verá, no me gustan los sostenes. Me gusta que la mujer insinúe sus encantos”. “Ya, y a mí, me encanta, pero es raro verlas hoy sin sostén”. “Es una pena. En los sesenta y los setenta apenas si se llevaba esa malévola prenda. Daba gusto. Pero ahora, se ha puesto de moda y no hay quien vea una mujer sin sostén. Es más, hacen alarde de que lo llevan y muestran los tirantes como si nada. Es antiestético”. “Estoy con Ud. Lo que pasa es que ellas dicen que si no lo llevan se les cae el pecho”. “No es cierto. Hay estudios (en EE.UU., claro, no podría ser en otra parte) que demuestran que, si se usa sostén, los músculos del pecho se hacen vagos y, con el tiempo, el pecho se cae. En cambio, si no se usa, los músculos se fortalecen y mantienen el pecho enhiesto por muchos más años”. “Tiene lógica. Además, no hay nada más bonito que los senos de la mujer insinuándose, sin sostén, bajo una camisa o un jersey…”. “Sí, es una delicia para la vista. ¡Quememos las fábricas de sostenes!”.

domingo, 19 de mayo de 2013

304. ¿Vamos a la playa?, en 400 palabras (doscientas quince).

¿Vamos a la playa?

—¿Para qué?
—Pues… yo qué sé. Para disfrutar de la mar, las olas, la arena, el sol… para pasear, correr, tomar un baño...
—No está mal. Pero, ¿a ti eso te gusta?
—Claro que me gusta. Es mi pasión.
—No lo sabía.
—¿Que no lo sabías? ¿Es que aún no me conoces después de 40 años?
—Sí, pero no había caído en que te gusta la playa.
—¡Venga ya!
—Sí, vale, es broma. Claro que sé que te gusta la playa.
—¡Ah! ¿Entonces?
—Quería que me lo explicaras.
—Creo que no necesitas que te lo explique.
—Sí, es cierto.
—¿Entonces?
—Era broma, ya te lo dije.
—Sí. Bueno, ¿vamos a la playa?
—¿Para qué?
—¿Otra vez?
—¡Ah! Ya te lo he preguntado, ¿no?
—Sí, y te contesté.
—Es verdad. Pero no me ha quedado muy claro.
—Pues te lo repito: para disfrutar de la mar, las olas, la arena, el sol… para pasear, correr, tomar un baño...
—Pero no me dices toda la verdad.
—¿No?
—No. Ocultas lo que más te gusta.
—¡Ah! ¿Sí?
—Sí.
—Y qué es.
—Que te gusta hacer todo eso desnudo.
—Claro. No lo oculto, doy por sentado que ya lo sabes.
—Sí, pero me gusta que me lo digas.
—Pues te lo digo: me gusta bañarme, tomar el sol y correr desnudo en la playa.
—A mí también.
—Ya. Y me alegro. Es una auténtica gozada.
—Sí. Tú me lo enseñaste. Y me convenciste, aunque al principio me costó.
—Te costó poco. En cuanto comprobaste lo que se disfruta, dejaste de usar  bikini.
—La verdad es que sí. Da una sensación de libertad increíble. Desde entonces no sé bañarme con bañador.
—Eso me pasa a mí. En la playa disfruto el nudismo. Es sano, bonito, agradable, limpio, placentero.
—Sí.
—Aún no entiendo que no lo practique todo el mundo.
—Yo tampoco. Creo que hay muchos prejuicios.
—La gente es muy pacata.
—Y muy puritana.
—Es que piensan que el nudismo es pecaminoso.
—¡Qué tontería! Nada más puro…
—Yo creo que muchos lo desean pero no se atreven.
—Ellos se lo pierden. Si no saben disfrutar…
—El que prueba, repite.
—Es cierto. Tú y yo lo descubrimos hace casi cuarenta años y repetimos siempre.
—Quizá, algún siglo de estos, la gente lo pruebe y se imponga.
—¡Ojalá! Pero me cuesta creerlo. Tengo la sensación de que vamos para atrás.
—Sí. ¡Qué pena!









domingo, 17 de febrero de 2013

300. Qué hora es, en 400 palabras (doscientas catorce).

Qué hora es

—¿Qué hora es?
—Las cuatro.
—¿En punto?
—Bueno, no, falta un minuto.
—Entonces, ¿por qué me dices las cuatro?
—Por simplificar.
—Pues te he preguntado qué hora es, no una aproximación.
—Ya, no pensé que fuera importante.
—Lo es.
—¿Por?
—Porque a mí me gusta saber la hora exacta.
—Bien.
—¿Qué hora es?
—Las cuatro, un minuto, doce segundos. Trece, ya.
—¿Y tienes tu reloj ajustado?
—Sí. Lo puse en hora ayer.
—¿Con qué señal?
—Con la de una emisora. Ya sabes: pi, pi, pi, píiii.
—Pues no lo tienes en hora, pues por radio se produce un retraso de milisegundos.
—¡Ah! ¿También quieres que te dé los milisegundos?
—No, no hace falta, pero que sepas que tienes el reloj atrasado.
—Ya. ¿Y qué quieres que haga?
—No, nada, es tu problema.
—¿Eso es un problema?
—Pues sí. A mí me gusta la hora exacta, pero veo que a ti no.
—¿Y por qué no llevas reloj?
—Pues porque no consigo llevar la hora exacta.
—Vaya… Y, por cierto, ¿para qué quieres saber la hora exacta?
—¿Y para qué quiero la hora si no es la hora exacta?
—Buen, yo creo que vale una aproximación.
—Pues yo, no. O la hora exacta o nada.
—Me parece una idiotez.
—¿Qué hora es?
—Las cuatro, tres minutos, veinte segundos y trescientas siete milésimas.
—Eso está mejor.
—¡Pero si te he engañado…!
—No, no lo has hecho. Pero te has equivocado en doscientos quince milisegundos.
—¿Cómo sabes que te dije la hora real?
—Porque mi cabeza es un reloj.
—¿Ah, sí? ¿Y por qué preguntas la hora?
—Para discutir.
—Ya. ¿Y qué hora es ahora?
—¿Para qué quieres saberlo?
—Para ajustar mi reloj, por ejemplo. Así, cuando me preguntes la hora te la diré con exactitud.
—Bueno, pues prepárate. Cuando diga píiii, serán las cuatro y cinco minutos exactamente. Espera.
—Espero.
—¿Preparado?
—Sí, ya he parado el reloj a las cuatro y cinco minutos, exactamente.
—Bien. Atento. Cinco, cuatro, dos, uno, píiii.
—Ya.
—Te has retrasado treinta y tres milisegundos.
—Vaya. ¿Y qué hago?
—Pues, una de dos, o sumar esas milésimas cuando te pregunte la hora o ajustarla de nuevo.
—Prefiero sumarlas.
—De acuerdo, ¿Qué hora es?
—¿Estás de coña?
—No, va en serio.
—Las cuatro, seis minutos y ciento treinta y cinco milisegundos.
—¿Cómo cuentas los milisegundos?
—Los estimo.
—Te has equivocado. No estimas bien.
—¡Vaya, qué problema!

viernes, 25 de enero de 2013

299. Una barbaridad, como otra cualquiera, en 400 palabras (doscientas trece).

Una barbaridad, como otra cualquiera

El ministro japonés de Finanzas, Taro Aso, culpó a las personas mayores de los altos niveles de gasto sanitario y les pidió «que se den prisa en morir».

Sí, es una barbaridad. Pero no le falta razón a ese señor en lo que dice. Los viejos amenazan (aún no me incluyo, pero no me quedará mucho) con destrozar el estado del bienestar, con tanta pensión que cobran y tan abultado gasto sanitario que sólo contribuye a que vivan más, no importa en qué condiciones, y sigan cobrando pensión y produciendo más gasto sanitario para vivir más y cobrar durante más tiempo la pensión y, pobrecitos, volver al médico a que les receten más medicinas y al hospital a que le salven de esa neumonía y…, en fin, a vivir del Estado que para eso cotizaron en su día y…

Los viejos están agotando las arcas del Estado y eso no puede ser. Pues eso, como dice el japonés: ¡que se den prisa en morir! Y si no, se buscan soluciones.

Yo crearía la brigada “¡Viejos fuera!”, que:
1. Estaría dotada de medios informáticos con la información necesaria accesible desde cualquier lugar.
2. Contaría con un numerosísimo cuerpo de inspectores, fríos, impasibles, jóvenes y sin escrúpulos que trabajarían sólo a comisión.

El trabajo de los inspectores de la brigada “¡Viejos fuera!” consistiría en:
1. Ir por la calle, metro, autobús, casas particulares, hospitales, residencias y bingos.
2. Detener a todo viejo que encuentren y pedirle identificación. Introducir sus datos en la tableta y ver el resultado.
3. Si el Estado aún le debe dinero, dejarlo ir con la advertencia de que su saldo es tanto, de que tenga cuidado en cómo lo gasta.
4. Si el Estado ha gastado más en él de lo que él ha cotizado durante su vida laboral, es decir, si está viviendo de gorra, entonces se le gasea. Cada inspector llevará consigo máscaras plegables. Desplegará una por sorpresa sobre la cabeza del viejo. Al hacerlo, el viejo respirará gas venenoso y morirá. La muerte será inmediata y el viejo no sufrirá.

Sí, ya sé: es una barbaridad, como otra cualquiera. Pero los viejos no pueden acabar con el estado del bienestar que a ellos tanto les costó crear. A los viejos, ¡que los gaseen! Desde luego, yo no quiero abusar. Cuando sea viejo y deba dinero al Estado, ¡que me gaseen!