Bienvenido a este mi cuaderno de bitácora

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jueves, 16 de febrero de 2012

250. Lecturas (más) en 400 palabras (ciento setenta y dos).

Lecturas

“Las legiones malditas” y “La traición de Roma”, de S. Posteguillo. Buenas novelas históricas, continuación de “Africanus”, la primera de la trilogía. Las he disfrutado.

“Gog”, de G. Papini. De obligada lectura, relectura en mi caso después de un montón de años. Original, de vasta cultura, muy ingenioso y surrealista, este Papini. La obsesión de coleccionista de Gog es arrolladora e imaginativa. Las entrevistas o visitas a personajes famosos (Gandhi, Einstein, Freud, Lenin, Edison, Wells, Shaw y Hamsun), geniales. El deseo obsesivo de Gog por acabar con la Humanidad, tétrico. Las ideas sobre la religión, originales y rebuscadas algunas. Independientemente de quién fue Papini y de su trayectoria, hay que reconocerle su obra.

“Palabras y Sangre”, de G. Papini. Delirante. He disfrutado con el mundo que describe y los personajes absurdos que define. Son relatos independientes, pero que tienen en común la extravagancia, el esperpento. “La primera y la segunda”, “El prisionero de sí mismo” o “El hombre de mi propiedad” y “La buena educación” o “Las almas cambiadas” son sencillamente geniales. Sin embargo, los últimos relatos decaen. Supongo difícil mantener esa imaginación enrevesada durante tantos capítulos.

“Dime quién soy” de J. Navarro. Entretenida. Algunos episodios, interesantes. Extensa, 1097 páginas. A pesar de que relata la azarosa vida de la protagonista, tengo la sensación de que no la define completamente, aunque describe muy bien sus andanzas.

“La caída de los gigantes” de K. Follet. Interesante. Relata la primera gran guerra, explicando bien sus causas.

“El sueño del celta”, de M. Vargas Llosa. ¡Vaya…! Buena prosa, como corresponde al premio Nobel, pero la vida de Roger Casement no es, en absoluto, interesante para mí. Su estancia en El Congo, sus aventuras en la Amazonía y su sueño independentista irlandés no me atraen lo más mínimo.

“El gozo de escribir”, de N. Goldberg. Quien me la recomendó me dijo, literalmente: “No sé de ninguno de mis alumnos que haya terminado de leer este libro; tales son las ganas que te entran de escribir…”. Bueno, yo aún no he terminado de leerlo y no creo que lo termine nunca. Tal es el tostonazo que es, una americanada sin fuerza alguna… Ahora entiendo que ninguno de los alumnos de quien me lo recomendó lo terminara… no por escribir, sino por lo malo…

“Viento de Levante”, de M. Pardo de Donlebún. La estoy releyendo. Me vuelve a gustar. Efectivamente, engancha y merece la pena.

domingo, 8 de mayo de 2011

215. Lecturas, en 400 palabras (ciento cuarenta y siete).

Lecturas

“El Hipnotista”, de L. Kepler. Bueno, entretenida novela negra sueca, interesante en tanto en cuanto quieres saber el final de la trama, pero mezcla dos historias con una relación débil entre ellas. Prefiero historias paralelas que al final convergen. Sin calidad.

“Maldito Karma”, de D. Safier. Curiosa. Te ríes un par de veces con ganas. Un tanto reiterativa. Diría que no de mucha calidad. Intrascendente.

“El tiempo entre costuras”, de M. Dueñas. Muy buena prosa, muy bien escrita. Demasiados trapos, pero lógico, siendo la protagonista quien es. Historia entretenida y, a trozos, muy interesante. Personajes bien dibujados. La parte histórica de nuestra guerra civil parece verídica, muy bien documentada.

“Riña de gatos. Madrid, 1936”, de E. Mendoza. Bien escrita, claro. Interesante historia que da pinceladas de nuestra preguerra civil. Reconozco que esperaba más de esta novela, pero no está mal.

“Vivir para contarla”, de G. García Márquez. Autobiografía escrita con humildad; y, supongo, con sinceridad. En su estilo. Tiene mérito llegar a lo que ha llegado. Algunos episodios, interesantes. Otros, un tanto livianos. A veces salta de una época a otra, aunque bien definidas. Demasiados nombres de apellidos desconocidos, pero es lógico, es su vida.

“Crónica de una muerte anunciada”, de G. García Márquez. Ya era hora. Buena, como esperaba. Y breve.

“El guardián entre el centeno” de J. D. Salinger. Original. Un “clásico” de 1951 que hay que leer, aunque su fama es superior a su contenido, en mi opinión. Quizá haya que leerlo dos veces para apreciarlo bien. Utiliza muy bien el recurso de la repetición, que me gusta, así como la chaladura del protagonista. La crítica a la sociedad que emana es muy sutil y el humor muy fino, acertado.

“Cien años de soledad” de G. García Márquez. En su estilo. Pero excesivamente localista.

“La gran aventura del reino de Asturias: así empezó la Reconquista”, de J.J. Esparza. Muy interesante: dibuja bien los primeros siglos de la invasión árabe-mora-musulmana y supone hipótesis perfectamente plausibles sobre la Reconquista. Quizás contada con demasiada familiaridad.

“Africanus - El Hijo del Cónsul, de S. Posteguillo. Buena novela histórica sobre Aníbal y los Escipiones. Se viven las crueles batallas entre cartagineses y romanos, casi salpica la sangre, durante el S. III a.C. Bien relatada y de un ritmo más que aceptable, no se puede dejar de leer. Te empapas del ambiente romano. Le siguen dos en la trilogía, que leeré ahora.