Bienvenido a este mi cuaderno de bitácora

Querido visitante: gracias por pasar por aquí y leerme.
Aquí encontrarás ligeros divertimentos y algunas confidencias personales, pocas.
A mí me sirve de entretenimiento y si a ti también te distrae, ¡estupendo!.
Si, además, dejas un comentario... ¡miel sobre hojuelas! Un abrazo,
Guarismo.
Mostrando entradas con la etiqueta haikus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta haikus. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de diciembre de 2011

241. Haikus con rima, en 400 palabras (ciento sesenta y tres).

Fue y me dijo:

“compón haikus con rima”;

y fue mi hijo.


Haikus rimado,

qué cosa tan horrible

si es mirado.


Haikus en rima,

mejor no los escribas

que me dan grima.


Amplio horizonte,

línea curvada tras

aquellos montes.


Mujer, no quieras

poseerme siempre, no

te atrevieras.


Dime qué pasa,

cuéntame tus cuitas

dentro de casa.


Verde pradera,

que de verde te vistes

en primavera.


Calma, mi niña,

calma; no se gana, por

gritar, la riña.


Dice la gente:

“verdes las han segado”,

probablemente.


Al suelo me caí,

me levanté, me estiré,

marché y recaí.


Si no te creo

no es que no me fíe,

es que no te veo.


Qué difícil es

encontrar un amigo

que te sea fiel.


Dura tarea

la de los pescadores

con la marea.


Duro trabajo

el de hombre y mujer

siempre en el tajo.


Qué divertido

hacer haikus con rima;

tienen sentido.


Sol de Oriente,

amaneces por allí,

vas a Poniente.


Luna oronda

iluminas el cielo,

toda redonda.


Brillante cielo,

de color azul cielo,

inmenso cielo.


Qué pena sientes

cuando lloras silente

entre la gente.


Canta tu trino,

pajarillo locuelo,

es tu destino.


Vuela muy alto,

águila imponente,

sobre los pastos.


Tontas razones

no conducen a nada,

son sensaciones.


El alma llena,

de tu amor rebosa,

el alma plena.


Mal de amores

es lo que yo padezco,

con sinsabores.


No des problemas,

conviértete más bien

en el emblema.


El cuerpo, débil;

la voluntad, férrea;

la vida, flébil.


Vecinos todos,

qué pena da convivir

con tanto lodo.


Vecinas mías,

qué harto me tenéis con

vuestras manías.


Vil asamblea

la de pájaros negros,

qué patulea.


Estúpido sueño

que me hizo imaginar

que era su dueño.


Cuando niño

era mayor; ahora,

de mayor, niño.


Pasado, cierto;

futuro, impredecible,

presente, yerto.


Piensas, existes,

dijo Descartes; pero

cuánto despiste.


Dura espera

a que llegue mañana

cuando la vea.


Espera dura

esperando su amor,

¡cuánta amargura!


Rayos de sol

que calientas mi cuerpo

aun en invierno.


Riman tres versos

en este haikus terso,

que no perverso.


Qué difícil es

hacer haikus fáciles

que rimen también.


Divertido sí es

hacer haikus con rima;

difícil también.


Hacer con rima

un haikus es como mi

opera prima.


Quién sabe cuándo,

quién sabe hasta dónde,

quién sabe cuánto.


En mi corazón

albergo esperanza,

pero sin razón.


Estoy seguro

de que será mañana,

y sin conjuro.


La mar, astuta;

el viento, estridente;

la tierra, bruta.


sábado, 26 de marzo de 2011

209. Haikus varios, en 400 palabras (ciento cuarenta y dos).

Haikus sobre la Naturaleza

Vuela, gaviota,
tus alas desplegadas
contra el viento.

El pajarillo
que canta lo hace por
comunicarse.

El pajarillo
que canta, canta porque
lo necesita.

El pajarillo
que canta lo hace por
lo que lo hace.

Vuela, pájaro,
disfruta siempre de tu
bella libertad.

Naturaleza
viva, sus mil colores
me dan vida.

No ha nevado,
¡qué lastima, la nieve
me entusiasma!

El sol se pone,
llega noche oscura
lejos del día.

La mar salada,
la arena húmeda,
playas queridas.

Las olas rompen,
y con una cadencia
irremediable.

Las olas lamen
las arenas rubias, que
se dejan mojar.

Bella playa es
donde termina la mar
plácidamente.


Haikus en mezcolanza

No des problemas,
conviértete en parte
de la solución.

El cuerpo, débil;
la voluntad, férrea;
la vida, dura.

Vecinos todos,
qué placer da convivir
con tanta gente.

Vecinos todos,
qué harto me tenéis con
vuestras manías.

Vil asamblea
la de pájaros negros,
negro augurio.

Como estoico
vivo la vida mía,
lujo ninguno.

No son estoicos
los políticos nuestros,
que despilfarran.

Estúpido sueño
que me hizo imaginar
que ganaba yo.

Cuando niño
era mayor; ahora,
de mayor, niño.

Niño, no jodas
con la pelota; vete
con tus amigos.

Pasado, cierto;
futuro, impredecible,
presente, real.

No sé qué pasa,
no lo tengo muy claro,
no sé qué haré.

Pienso, existo,
dijo Descartes, pero
¿se equivocó?

Música viva,
placer de los sentidos,
sonido pleno.

—¿Hay alguien ahí?
—Pasa, no tengas miedo.
—¿Y si me llevas?

La estupidez
humana es innata
al hombre tonto.

No hay nada
como creerse listo
y ser imbécil.

No hay mal que por
bien no venga, dice un
refrán popular.

Te acaricié bajo
las sábanas, pero te
habías ido.

Por la mañana
te echo de menos y
más por la noche.

Mis cumpleaños
no los celebro nunca,
que me aterran.

Un diputado
me dijo: métete en
la política
y vivirás de
maravilla. Yo dije:
la política
es para los que
no saben realizar
otra cosa y,
además, están
hechos a la mentira.
No. Muchas gracias.

No hay más cera
que la que arde, si se
le prende fuego.

No fijes en mí
tu mirada, que me das
más de lo que soy.

Si trabajo, mal.
Si no trabajo, peor.
¿Alternativa?

Si estás triste,
todo es negativo.
¿Por qué lo estás?

Estar alegre
debe ser tu objetivo.
¿Te lo propones?

Éste y ése
y aquél son mezquinos.
Otros, pródigos.

sábado, 19 de junio de 2010

169. Historia cursi y antigua en versos haikus

Contaré una
historia en versos haikus:
Érase una

vez una mujer
bella; tan bella que no
era posible

mirarla sin que
los ojos quedaran tan
deslumbrados que

parpadearan
ante tanta belleza.
Pero llegó el

día en que un
hombre resistió tanta
hermosura y

la miró sin que
su mirada cediera.
Imperturbable,

ella le dijo:
“¿Por qué me miras así?”
“Eres muy bella”,

respondió él sin
pestañear, “y quiero
quedar contigo”.

“Pues tú me gustas.
Puedes invitarme a
cenar y bailar”.

“Hecho”, dijo él.
“Vendré por ti a las diez”.
“Sí, de acuerdo,

aquí estaré”.
Y a las diez llegó con
ramo de rosas

que le entregó
embelesado, y la
besó muy suave

en la mejilla.
Ella respondió con su
sonrisa dulce,

como siempre que
recibía halagos:
“Gracias, amigo”.

“¿Amigo? Aún no
nos conocemos, bella
dama. Pero lo

seremos, cierto”.
Cenaron exquisito,
luego bailaron

y, al terminar,
se dijeron: “Sigamos.
¿Adónde vamos?”

“A mi casa, si
quieres, que esta noche estoy
sola. Podemos
jugar y jugar,
disfrutar y reír con
nuestras palabras”.

“¿Sólo palabras?”
“Aún no nos conocemos
suficiente, por

lo tanto, no nos
lancemos a más, que a
lo mejor no es

lo idóneo”.
“Pero entiende
mis deseos: yo quiero
ir más allá y

disfrutar de ti
en todo lo posible.
¿Lo harás por mí?”.

“No si antes no
me prometes que no me
harás daño con

tu osadía.
Que no me dejarás por
otra más tarde,

que no me dirás
que fue aventura que
luego olvidas,

que prometerás
volver conmigo para
vivir unidos,

que me pedirás
en matrimonio cuando
estés seguro,

que no me vas a
abandonar nunca, ni
olvidar jamás

que hoy fuimos dos
seres en uno solo,
y muy felices”.

miércoles, 6 de enero de 2010

145. Haikus de muerte y vida.

Haikus de muerte y vida

Tras esta vida,
la muerte; ¿habrá otra
después de ésta?

La vida es la
que vivimos, no hay
otra más allá…

…O sí la hay y
la viviremos cuando
así nos toque.

La vida tiene
como fin la muerte.
Mas hay más vida.

Vida después de
la vida. ¿Acaso no
existe? ¿Qué hay?

Vive la vida,
disfrútala, ámala,
que se acaba.

Ni un segundo
que perder, que se hace
corta la vida.

No mires atrás,
sino siempre adelante
y reinvéntate.

Recuerda lo que
fuiste, vive ahora
y sé futuro.

Ni estúpido
que fuera dejaría
la vida esta.

Vida injusta,
vida exagerada,
vida extraña.

Qué rara es la
vida. Células y más
células, vivas.

Vive y deja
vivir; alguno te lo
agradecerá.

Respeta lo que fuiste,
ama lo que eres,
crea futuro

Vive con fuerza,
con apasionamiento,
con satisfacción.

Vive con la paz
que ansía el mundo
y compártela.

No vivas con la
pena de haber vivido,
vive con afán.

Si Dios nos creó
y creó este mundo,
¿Dios nos destruirá?

¡Qué bonito es
vivir, si no estás
en la miseria!

¡Qué duro ha de
ser vivir sufriendo y
no verle final!

Quisiera sentir
la fuerza de la vida
cada instante.

No quiero vivir
lejos de tu cariño,
me moriría.

Ser consciente de
vivir es lo primero
para no morir.

¡Qué contraste con
la muerte, la vida! ¿Lo
hay más extremo?

Vida y muerte
van unidas al cabo
de cierto tiempo.

La vida lleva,
inexorablemente,
a muerte cierta.

A la muerte le
gusta jugar la vida
a la ruleta.

Viva la vida;
que no venga la muerte,
que quiero vivir.

miércoles, 15 de julio de 2009

119. Ya cumplí "enta" años (narrado en haikus).

Voy a contar,
a manera de haikus,
una historia.

He cumplido enta
años, pero no diré
qué dígito es

el que le falta
a enta. Si lo digo,
desvelo algo

que no quiero
reconocer siquiera
a mi corazón,

aunque creo
que mi razón lo sabe.
No me importa.

Allá mi razón.
Si es consciente, peor
lo soportará.

Sin embargo, mi
corazón se conforma
creyendo que yo

soy más joven
de lo que soy; además,
es feliz así.

¿Para qué decir
la verdad? No admito
tener más edad

que la que siento,
que la que creo que he
vivido, que no

son tantos años.
Ni mucho menos. Sólo
faltaría decirme

la verdad. No me
la creería. No me
la creo. Así

que no la digo.
Me quedaré en enta
años, bonito.

Par y en cero
termina. Puede ser hasta
cuatro, cinco, seis.

O siete, ocho,
nueve, aunque tantos no.
Uno de ellos

será. ¿Cuál será?
Daré pistas, algunas.
Más adelante.

Ahora diré
que me siento muy feliz
de ser tan joven,

aunque mi carné
de identidad niegue
lo joven que soy.

Es su problema.
Juego al squash, no tengo
canas salvo en barba,

no tengo calva,
salvo en coronilla;
barriga, poca,

piel tostada
con algunas arrugas
en cara con ojeras,

me gusta la mar
y correr por la playa,
por la orilla.

Aunque lo hago
sólo cuando voy a Cái,
en vacaciones.

En Madrid no hay
playa. ¡Lástima, pena
de ciudad! ¿Cómo

se puede vivir
sin playa, sin la mar de
cerca, sin la sal?

¿Sin el Levante
de mi tierra, sin viento
de Poniente, sin

cielos límpidos,
brillantes, estrellados.
Sin la arena

de la playa, sin
las olas que la lamen
tan suavemente…?

Ciudad de locos.
En fin... Prefiero Cádiz.
A lo que iba:

Las pistas. Nací
hace enta años y
tengo dos hijos.

Hace inta y
siete conocí a mi
novia, hoy mujer,

y en diciembre
serán inta y cinco
años casados.

¿Tengo cuarenta?
¿Cincuenta o sesenta?
Que setenta, no.

No soy tan viejo.
Aún me queda vivir,
si Dios quiere, algunos,

muchos años más.
Digo yo, lo deseo.
¿Y será así?

Bueno, dejemos
el futuro, que no lo
conocemos nada.

El hecho es que
cumplí ya enta años.
Cifra redonda.

Enta años que
he vivido a tope,
con altibajos,

como todo el
mundo; pero no debo
quejarme. Fueron

años dignos
de vivir, divertidos,
duros, felices,

ingratos, gratos,
fáciles, difíciles…
hubo de todo.

Aquí termino.
Ya está bien de hablar
de mí. Sacabó.

(He disfrutado
escribiendo los haikus
que relatan mi

vida en versos
de cinco, siete, cinco
sílabas. ¿O no?

Es ejercicio
sano, curioso, fácil
y divertido.

Aunque esta vez
no los ajusté a mis
400 palabras.)

viernes, 22 de mayo de 2009

111. 40 Haikus (cinco), en 400 palabras (setenta y dos).

Más haikus sobre la mujer, amores y desamores

 

Te miré y vi

tus ojos relumbrantes;

me cautivaron.

 

Me enamoré

de ti cuando te miré.

Así hasta hoy.

 

Ojos castaños

que brillan cuando miran

y me poseen.

 

Negra mirada

la tuya; nubarrones

bajo el cielo.

 

Bellas lágrimas

que con tu alegría

derramas, dulces.

 

Mujer querida,

mujer sabia y bella,

mujer ansiada.

 

No me insultes,

que sólo te anuncié

que te dejaba.

 

El amor pleno

llega tras los años

de amor fiero.

 

Amores tengo,

amores que enamoran

todos los días.

 

Dicen que tengo

la suerte de los tontos

por conocerte.

 

No te olvido;

aunque tú me dejaste,

yo te quiero.

 

¡Qué cansado es

insistir siempre en la

misma historia!

 

Déjame en paz,

no me quieras tanto, que

me harto de ti.

 

Quiero amarte

como antaño: pasión,

fuego, tormenta.

 

Te amo como

tú a mí, con el amor

sereno, pleno.

 

No te quiero, no;

me cansé de ti cuando

me engañaste.

 

No me olvides,

que me duele el alma

de tanto sufrir.

 

Es ya muy tarde,

no me vengas con cuentos,

que ya está bien.

 

No me digas que

te duele la cabeza,

que no te creo.

 

Este desamor

que me tienes se hará

odio en breve.

 

No concibo el

amor sin desencuentros.

¡Qué aburrido!

 

Qué será será

esa fuerza interna

que me trastorna.

 

El amor no es

cosa vana, salvo

que seas tonto.

 

La soledad

es al amor como la

sombra a la luz.

 

¡Qué tonto fui que

te dejé escapar por

entre las rejas!

 

No me mires con

tus bellos ojos, que me

enorgulleces.

 

Bésame con tus

dulces labios, que tan bien

están tallados.

 

Ponte el traje

que te regalé. Estás

preciosa con él.

 

Llora tus penas,

grítalas, extráñalas

sobre mi hombro.

 

Constato que

no me quieres. Me odias

profundamente. 

 

Quisiera vivir

enamorado siempre

de esta mujer.

 

Vivimos los dos

pendientes el uno del

otro. Así es.

 

No sé cómo ni

por qué nos conocimos,

pero así fue.

 

No sé si podré

amarte más de lo que

te he amado.

 

Sé que cuando tú

quieras, lo nuestro será

historia vieja.

 

Dependo de ti

hasta para respirar.

Dame tu aire.

 

Vente conmigo,

deja a la otra y

ámame a mí.

 

Con  mucho amor

me acerqué a ti y

tú me amaste.

 

No olvidaré

que un día dijiste:

“te olvidaré”.

 

No me lo digas,

que ya lo sé; me odias

tanto como yo.

 

domingo, 29 de marzo de 2009

102. Haikus (cuatro) en 400 palabras (sesenta y seis).

Los haikus son esto:

Haikus: tres versos
que tienen cinco, siete,
cinco sílabas.

Y si me autorizo la sinalefa, los puedo definir así:

Haikus son versos
hechos de cinco, siete y
cinco sílabas.

He escrito otros 43 y también en 400 palabras. Mi obsesión, mi fijación por las 400 palabras, debe ser algo enfermiza, quizá. Me quita libertad, pero me disciplina. De algo valdrá. Cuesta ajustarlas, más en versos, más si son de 5, 7 y 5 sílabas. Pero me divierte. Creo que sólo en uno me permito la sinalefa, los demás son de métrica precisa.

Los siguientes 43 haikus son también monotema. En esta ocasión sobre la mujer y en 400 palabras. Ahí van.


43 haikus sobre la mujer

El sol deslumbra,
pero no tanto como
tus bellos ojos.

Senos pequeños
que muestran tu belleza,
tu armonía.

Tu perfil griego
de nariz perfecta y
frente despejada.

Soñé contigo
cuando tú me soñabas;
soñamos juntos.

Tus ojos verdes,
más profundos que la mar,
me vuelven loco.

Tu cara bella,
tu cuerpo grácil, ágil,
juventud plena.

Tus labios rojos,
tu mirada profunda,
me enamoran.

Te conocí y
me dije: eres para
mí, y así fue.

Tus bellas piernas
sostienen bello cuerpo,
así eres tú.

Dulce mirada,
dulces ojos, sonrisa
dulce y bella.

¡Qué bonitos son
tus labios cuando ríes
desenfadada!

Tu amor es al
mío como el cielo
es a la tierra.

Me gustas, mujer,
quiero estar contigo
para siempre.

Adoro, niña,
tu cara preciosa y
tus bellos ojos.

Quédate aquí,
conmigo, a mi lado,
eternamente.

Rosa que te doy,
beso que me regalas,
feliz que somos.

Te añoro más
cuando más cerca estoy
y no te beso.

Echo de menos
tu piel suave, morena,
y tan lejana.

Un beso, dos, tres,
cuatro, cinco, seis, siete,
ocho y nueve.

¿Me querrás si te
digo que me hechizas
con tu corazón?

Me enamoré
de ti como un tonto,
como lo que soy.

Besos, abrazos,
miradas y caricias,
sólo contigo.

Te fui fiel, aunque
tú me engañaras con
el jardinero.

Te amé siempre,
aun en momentos duros,
¿todo para qué?

Tienes derecho
a dejarme, si quieres.
Te esperaré.

Bella la danza
que esboza tu cuerpo
al desnudarte.

Desnuda mujer,
acércame tu calor
que siento frío.

Vi con asombro
tu cuerpo desnudo
y lo disfruté.

Ven a la cama,
acuéstate conmigo
y hazme feliz.

A tu alcoba
fui y compartí tu cama,
tímidamente.

Noches salvajes,
amores imposibles
en sueños rotos.

Niña bonita
que todo lo consigues,
pero a mí, no.

Extraña mujer
que me miras con odio,
no me insultes.

Niña soberbia,
carácter tempestuoso,
no te soporto.

La música de
tu voz suena como vals,
¡quién lo bailara!

Mujer gordita,
rellenita y redonda,
me hundo en ti.

Abre tu alma
que mi alma desea
entrar en ella.

Tu vientre llano
parte de tus montañas
de piel tostada…

…y desciende al
bello bosque dorado
entre tus muslos.

Ven, niña, ven y
mírame a los ojos,
que te adoran.

Lecho que dejas
helado cuando te vas,
sábanas frías.

Lágrimas tristes
que caen de tu rostro
siempre que lloras.

Mírame, mujer,
que quiero adorarte
mientras te miro.

© 2009. El autor de esta bitácora.

martes, 24 de marzo de 2009

101. Haikus (tres).

Me ha dado por los haikus. Son divertidos. Mi amigo Alejandro me los sugirió y le hice caso, aunque no sé si fue en mala hora. Me han gustado y me temo que inundaré de haikus esta bitácora. Lo haré por temas (siempre quedará un "varios"). Hoy va de haikus sobre los haikus y otra serie sobre las estaciones.

Haikus sobre los haikus

Dijo mi amigo:
“prueba los haikus, prueba”.
¡Qué mal amigo!

Cinco sílabas
dicen muy poca cosa
o más bien nada.

Siete sílabas
son muy pocas para
escribir algo.

Cinco, siete y
cinco sílabas pueden
ser suficientes…

…para ecribir
alguna cosa bella,
pero no siempre.

Haiku adictivo,
¿por qué empecé con el
primero? Malo.

Haiku perverso,
que me has enganchado
entre tus redes.

Haiku insulso,
quiero embellecerte…
y no lo logro.

Qué gilipollez
unos versos en haikus,
cosa baladí.

Versos en haikus:
creatividad, arte
e imaginación.

¿En qué quedamos?
¿Son buenos o son malos?
Son
comme ci comme ça.

Haikus en falso,
¿es verdad lo que dicen
o es mentira?

Malditos haikus,
me absorben el seso,
me obsesionan.

¿Quién lo parió?
Japoneses del siglo
octavo. ¡Vaya!

Trece siglos más
tarde aún sobreviven,
¿Pero qué tendrán?

Apuntan que los
haikus no se puntúan,
mas lo míos, sí.

Escribo haikus
con signos de puntuación.
¿Es lo correcto?

Benedetti no
lo hace. ¿Será así?
Yo no lo dudo.

Si Benedetti
dice haikú, yo digo
haiku. ¿Qué será?

Cinco da para
poco; siete para más;
diecisiete, más.

Tres versos para
expresar algo bello,
tres versos cortos…

…que suenan como
música breve, como
preciosos sones.


Haikus sobre las estaciones

La primavera
llega tras el invierno,
tan deseada.

No es verano,
aún es primavera,
¡qué maravilla!

Tras el verano,
el otoño lúgubre,
lleno de nubes.

Tras el otoño,
el invierno oscuro,
frío y triste.

Primavera y
verano, él tras ella,
como debe ser.

En primavera
amo, en verano no,
que hace calor.

Me enamoro
cuando las hojas caen,
en el otoño.

Me enamoro
en primavera, cuando
la flor florece.

Me enamoro
en el verano, cuando
hace mucho sol.

Me enamoro
en el invierno, cuando
el frío se extiende.

Me enamoro
cualquier día del año,
siempre que puedo.



© 2009, el autor de esta biácora.

miércoles, 25 de febrero de 2009

99. Más Haikus (dos), en 400 palabras (sesenta y cuatro).

Me decía Fusa, en su comentario a mis anteriores haikus, que “te pasa como a muchos, entre los que me incluyo, que lo que te gusta es jugar y jugar con las palabras”. Pues sí, así es. Jugué con ellas centrándome en las palabras que tienen que ver con la mar y mis playas de Cái y me salieron 43 haikus sobre la mar, las olas, las gaviotas, la arena, los vientos… en 400 palabras, cómo no. Me gustó la primera experiencia, que me sugirió un amigo, y la verdad es que me está resultando un juego divertido escribir en 5, 7 y 5 sílabas; esta vez sobre un entorno que me apasiona. No es tan difícil; pensé que la imaginación se me había agotado cuando escribí los anteriores, pero no…

Los acompaño de fotos sobre el ambiente. Quedan más propios.


43 haikus más








© 2009. El autor de esta bitácora.

jueves, 12 de febrero de 2009

97. Haikus (uno), en la mitad de 400 palabras.

Descubrí los haikus hace unos días. Curiosas estrofas. Me creí incapaz de componer una, pero me puse un rato, me divertí y me salieron 23. Y son excatamente 200 palabras (no me atrevo a llegar a 400). Son malos, ya lo sé, y con alguna licencia, pero los escribí en unos minutos y, como me han hecho gracia, los publico. Dicen que deben hablar de la Naturaleza, y lo intento.

Va de Haikus (versos de 5, 7 y 5 sílabas)

Antes no llovía.
Ahora nos inundamos.
Ya escampará.

Sol y luna
frente a frente, solos,
deslumbrando.

La mar en calma,
suave, incierta, plena.
Olor a sal.

La mar salvaje,
con sus tremendas olas
una tras otra.

La mar serena,
lamiendo suavemente
la arena fresca.

Sobre la mar
quiero que me dejéis,
cuando mi hora.

Playa de suaves
olas, acariciando
la arena rubia.

Otoño de oro,
primavera florida,
verano suave.

Verde el prado,
colorada tu cara,
azul el cielo.

Azul tus ojos,
como el color del cielo,
rojos tus labios.

Amor difícil,
corazón indómito…,
inalcanzable.

Amor factible,
corazón generoso…,
enamorado.

Números primos,
Matemática sabia,
irresolubles.

Muy difícil la
hipótesis de Riemann,
aún sin demostrar.

Luna menguante,
sobre cielo muy negro,
incomparable.

Seco, travieso,
mi viento de Levante
en mi Cádiz.

Húmedo, fresco,
mi viento de Poniente
en mi tierra.

Olas saladas
y arena húmeda,
bajo el sol.

Espuma blanca
que dejan las olas
sobre mis pies.

Sabes a sal,
te adoro por ello,
me enloqueces.

Lágrimas tristes
que caen de tus ojos,
como dos ríos.

Sonrisa dulce
la que pone tu cara,
deleitándome.

Ojos castaños
con los que tú me miras,
deslumbrándome.
© 2009. El autor de esta bitácora.