Bienvenido a este mi cuaderno de bitácora

Querido visitante: gracias por pasar por aquí y leerme.
Aquí encontrarás ligeros divertimentos y algunas confidencias personales, pocas.
A mí me sirve de entretenimiento y si a ti también te distrae, ¡estupendo!.
Si, además, dejas un comentario... ¡miel sobre hojuelas! Un abrazo,
Guarismo.

miércoles 6 de enero de 2010

145. Haikus de muerte y vida.

Haikus de muerte y vida

Tras esta vida,
la muerte; ¿habrá otra
después de ésta?

La vida es la
que vivimos, no hay
otra más allá…

…O sí la hay y
la viviremos cuando
así nos toque.

La vida tiene
como fin la muerte.
Mas hay más vida.

Vida después de
la vida. ¿Acaso no
existe? ¿Qué hay?

Vive la vida,
disfrútala, ámala,
que se acaba.

Ni un segundo
que perder, que se hace
corta la vida.

No mires atrás,
sino siempre adelante
y reinvéntate.

Recuerda lo que
fuiste, vive ahora
y sé futuro.

Ni estúpido
que fuera dejaría
la vida esta.

Vida injusta,
vida exagerada,
vida extraña.

Qué rara es la
vida. Células y más
células, vivas.

Vive y deja
vivir; alguno te lo
agradecerá.

Respeta lo que fuiste,
ama lo que eres,
crea futuro

Vive con fuerza,
con apasionamiento,
con satisfacción.

Vive con la paz
que ansía el mundo
y compártela.

No vivas con la
pena de haber vivido,
vive con afán.

Si Dios nos creó
y creó este mundo,
¿Dios nos destruirá?

¡Qué bonito es
vivir, si no estás
en la miseria!

¡Qué duro ha de
ser vivir sufriendo y
no verle final!

Quisiera sentir
la fuerza de la vida
cada instante.

No quiero vivir
lejos de tu cariño,
me moriría.

Ser consciente de
vivir es lo primero
para no morir.

¡Qué contraste con
la muerte, la vida! ¿Lo
hay más extremo?

Vida y muerte
van unidas al cabo
de cierto tiempo.

La vida lleva,
inexorablemente,
a muerte cierta.

A la muerte le
gusta jugar la vida
a la ruleta.

Viva la vida;
que no venga la muerte,
que quiero vivir.

jueves 31 de diciembre de 2009

144. 2010, en 400 palabras (noventa y uno).

2010

Dos mil diez. Suena bien, ¿no? Año diez, que también suena redondo. Año 10 del siglo XXI.

¿Qué nos deparará? ¿Crisis galopante como en 2009? ¿Tiempo de bonanza? ¿Vacas gordas? ¿Más vacas flacas?

No lo sé, y probablemente no lo sepa nadie. O, mejor, habrá quienes crean que lo saben, pero no sabemos si acertarán. Si nos fiamos de unos, será el año de la recuperación económica. Si hacemos caso a otros, 2010 será peor que 2009. Yo creo que unos y otros nos engañan. Me gustaría creer a los primeros, pero me temo que no van a tener razón. El termómetro será el paro, que es, al final, el termómetro del bienestar de un país. Con 4,5 ó 4 millones de personas desempleadas y casi 2 millones de empleos destruidos en 2009, ¿va a crear 2010 cientos de miles de puestos de trabajo hasta compensar los destruidos el año anterior? Obviamente, no. O no parece; ojalá me equivoque.

¿Brotará el crédito a las familias y pequeñas empresas y autónomos? ¿Pagará la administración local y autonómica todo lo que debe? ¿Se reducirá el gasto institucional? ¿Dejarán nuestros gobernantes de despilfarrar los dineros de todos? ¿Se impondrá de una vez la austeridad, tan necesaria? ¿Se impulsarán las nuevas tecnologías? ¿Se llegará a ese pacto social tan necesario? ¿Se reformarán las reglas del empleo para que éste se produzca? ¿Se alcanzarán pactos de estado entre gobierno y oposición en los temas importantes? ¿Se cumplirán los presupuestos?

¿Se abstendrán de mentirnos los politicachos que tenemos? (¿Se extinguirá la clase política por pura incompetencia o consumida por su propia demagogia?) ¿Se acabará de una vez por todas con la corrupción, promovida en la mayoría de los casos por políticos de uno y otro signo?

¿Se apagarán los jueces estrella? ¿Se los tragará agujero negro?

¿Será justa la justicia? ¿Serán sensatos los jueces y les dominará el sentido común?

¿Se encontrará petróleo en Almería o aguas canarias? ¿O en la bahía de Cádiz?

¿Se acabará con ETA de una vez por todas?

¿Disminuirán los accidentes de tráfico? ¿Se eliminará la llamada violencia de género?

¿Llegará la paz al mundo? ¿Se acabará con el hambre y terribles enfermedades?

Preguntas, preguntas, preguntas que sólo implican profundos deseos, pero a las que me temo hay una sola respuesta: no. Es lamentable.

A pesar de todo, y a pesar de mi falta de esperanza, ¡FELIZ 2010 a todos!

jueves 24 de diciembre de 2009

143. Felicidades

Esta noche es Nochebuena... Buen momento para felicitar a todos: a los que nos quieren y a los que no; a los amigos, reales y virtuales, y a algún enemigo que otro (de hecho, hoy no deberíamos tener enemigos; por mi parte, si alguien lo es, que se desapunte); a los que nos leen con asiduidad y a los que lo hacen muy de cuando en cuando; a todos, a todos hay que felicitar hoy.

Y desear esa paz imposible que uno quiere para el mundo entero. Esa paz que Alguien quiso traer al mundo y esparció con su ejemplo por doquier... aunque los hombres, pobres, no le hacemos ni caso. Allá nosotros...

Felicidad a todos.

sábado 19 de diciembre de 2009

142. Una noche divertida, en 400 palabras (noventa).

Una noche divertida

Llegué a casa algo tarde, y cansado. El día había sido agotador, entre quejas de los clientes, problemas técnicos y una rebelión solapada de algunos de mis colaboradores. Mientras lidiaba con todo eso, intenté pergeñar los presupuestos del año que viene y plantear las subidas salariales, de las que mi jefe no quiere ni oír ni hablar. Es decir, un día redondo.
Pero, por fin, llegué a casa, dispuesto a cambiar el chip y a olvidarlo todo hasta el día siguiente. Tenía unas once horas por delante para estar con la familia, charlar, cenar, descansar un rato ante la caja tonta y dormir.
—¡Qué cara traes, hijo! Ni que te hubieran matado —empieza mi mujer.
—Papá, ¿me ayudas? Tengo unos problemas de integrales que no sé cómo abordar —suelta mi hijo, sin dejarme contestar.
—¡Me tienes que ayudar a mí, papá, que siempre lo ayudas a él y a mí ni caso! —espeta mi hija sin contemplaciones—. Tengo un problema de Química que no sé cómo resolver.
—Vayamos por partes —dije tratando de tranquilizar el ambiente—. Primero, mamá, sí, he tenido un día duro; segundo, hijo, no sé si me acordaré de hacer integrales; tercero, hija, también te ayudaré a ti, aunque de Química sé muy poco; yo soy matemático, aunque ya no sepa ni hacer una raíz cuadrada...
—Pues habrás tenido un día duro, pero el mío...
—Me tienes que ayudar a mí primero, porque...
—No, papá, lo mío es más urgente, mañana...
Hablaron los tres a la vez, por lo que no pude entender casi nada. No respondí y me fui al dormitorio a cambiarme. Los tres me siguieron, cada uno con su tema, hablando a un tiempo.
—¡Silencio! Vayamos a cenar y lo comentamos con orden y tranquilamente... ¿Qué cenamos hoy? —pregunté inocentemente, por cambiar de tema.
—¿Me lo preguntas a mí? —dice mi mujer—.Hoy te toca a ti hacer la cena...
—¡Joder! Cierto, se me había olvidado. Bueno, a ver, ¿qué hay en la nevera?
—Pues nada. Tuviste que hacer la compra ayer y te olvidaste.
—Bien, veremos... ¿pan y mantequilla?
—No hay pan.
—Ni mantequilla.
—¿Sobraron croquetas de la semana pasada?
—No.
—Bien, pidamos una pizza.
—Yo quiero una hamburguesa.
—Yo no quiero comida basura.
—¿Y qué quieres, corazón?
—Pues cenar como Dios manda.
—¿Huevos y patatas fritas, por ejemplo?
—Si hubiera huevos... Pero como ayer no los compraste...

domingo 13 de diciembre de 2009

141. Pesadilla, en 400 palabras (ochenta y nueve).

Pesadilla

Estaba solo en casa el fin de semana.

Mi casa es una casa rústica situada en el medio de la nada, en una enorme finca que no es de nadie, llena de rastrojos y matorrales, con algunos árboles desperdigados por entre la maleza. Es una casa vieja que reformé hace ya tantos años que necesita, de nuevo, una reforma. La heredé y le tengo un cariño especial porque forma parte de mi vida. He pasado allí mis mejores momentos y, quizás, los peores también. Ha sido mi refugio cuando la tristeza me invadía y la soledad me llamaba. Ha sido mi lugar de trabajo cuando las musas me inspiraban y necesitaba tranquilidad y aislamiento. Ha sido mi nido de amor cuando me enamoraba y quería impresionar a mi pareja con un lugar aislado y excitante.

Bajé al trastero del sótano a buscar leña para mantener la chimenea encendida. Hacía un tiempo endiablado afuera y no quería salir hasta la leñera. Afortunadamente, siempre guardo unos cuantos troncos de pino y acebuche allí para emergencias como ésta. Con la luz que entraba por la puerta abierta veía lo suficiente para coger la leña, por lo que no accioné el interruptor. Al ir a salir, el extremo de un tronco empujó la puerta y la cerró delante de mis narices. No reaccioné a tiempo. Oscuridad absoluta. Era de noche y por el ventanuco no entraba la más mínima luz. Solté la leña en el suelo y, a tientas, localicé el interruptor. Encendí la desnuda bombilla que colgaba del techo y se produjo un chispazo, dejándome de nuevo a oscuras. Me acerqué a la puerta, tropezando con los troncos esparcidos por el suelo, e intenté abrirla, pero el picaporte no cedía, no se movía un milímetro. Eché mano al bolsillo en busca del encendedor que llevo con el tabaco y... me lo había dejado en el salón.

Oscuridad, frío. La temperatura exterior no superara los -10ºC. Dentro, rondaba los cero grados, calculé, con el viento helado entrando por el pequeño ventanuco sin cristales ni postigos. Y yo, en mangas de camisa, porque en el salón, con la chimenea, se estaba bien. Me disponía a cenar, o sea, que también tenía hambre.

Busqué a tientas un destornillador, una barra de hierro, un martillo, un hacha, un algo que me sirviera para abrir o destrozar la puerta. Nada.

Gritar no serviría de nada. Estaba solo.

viernes 11 de diciembre de 2009

140. Terrible suceso.

Ayer falleció, en accidente de moto, el hijo de 26 años de una muy buena amiga mía. Terrible hecho que quisiera no hubiera ocurrido nunca.

—No te lo mereces, Inma.
—No se lo merece nadie.
—No te lo mereces tú.

Fueron casi las únicas palabras que crucé con ella, entre muchos abrazos y besos. “Con todo mi cariño”, les dije abrazándolas a ella y a su hija. Lágrimas no, que ellas las tenían que tener secas y yo no debía exteriorizar mi pena. No se me ocurría qué otra cosa hacer, qué otra cosa decir. Con su marido hablamos de alguna cosa estúpida con la única intención de que, durante uno o dos minutos, no pensara en su tremenda tragedia. Viéndolos, viendo al hijo muerto, se te hiela el corazón.

Ante un suceso tan dramático, ¿qué sentido tiene lo demás? ¡Nos preocupamos de tantas cosas sin importancia! Hasta que te estrellas con una tragedia como ésta y entonces pasas a relativizarlo todo. Por poco tiempo, eso sí, que la vida te devuelve a la rutina y pronto olvidas lo que pasó.

Pero Inma, su marido, su hija, no lo olvidarán. Tendrán que aprender a convivir con la ausencia. ¡Dura e injusta realidad!

No creo que haya nada más terrible para unos padres que sobrevivir a un hijo.

martes 8 de diciembre de 2009

139. Un delicioso fin de semana

Aquí dejo fotos y un vídeo para constatar el buen fin de semana que he pasado en mis playas de Cái. Mientras media Península se helaba de frío o se inundaba de agua, yo me bañaba en la mar con un sol cuasi veraniego y el agua sólo fresca, que no fría. Una delicia, este primer fin de semana largo de diciembre. Cierto que, cuando el sol se ponía, la temperatura bajaba a unos siete grados y en la casa hacía frío. De ahí la chimenea. Pero una delicia, en cualquier caso. La única pena es que no soplaran mis vientos de Levante o de Poniente y no haya podido navegar en un WinDreamer (http://www.windreamer.es).

Ola reflejando el sol
Ola rompiendo

Alimentando a su cría

La mar en calma

Un baño en diciembre...

Ola antes de romper...

...y rompiendo

Contraste: chimenea para calentar la casa
Y un vídeo de la mar y las olas...
video

sábado 5 de diciembre de 2009

138. Te amaría de nuevo como siempre...

Te amaría de nuevo como siempre.
De hecho, te amo.

Aunque distemos mucho del amor físico que nos consumía.
Será que ya no tenemos treinta años, ni cuarenta siquiera.

Pero quiero que lo sepas. Te amo igual,
aunque sea distinto nuestro amor.

Y no es la costumbre,
que la costumbre amortigua las cosas
y mi amor no está amortiguado.

Y tampoco amortizado, que aún me queda.
Aún te debo mucho amor y te lo quiero dar,
pese a que, a veces, no te lo demuestre.
Eso se debe a mi torpeza, que sabes que soy torpe.

Te quiero.


sábado 28 de noviembre de 2009

137. Quise atraparte.

Quise atraparte
y te me escapaste por entre los dedos,
como el agua.

Tú lo sabías
y no dejaste que me acercara a ti,
por si acaso.

Yo lo intenté,
y tú te diste cuenta, y te escabulliste,
como el aire.

Lo hiciste bien.
Hiciste lo que debías. ¿Renunciando a tus deseos?
No lo sé.

Quizá no,
quizá no te importó, que sólo lo imaginé o acaso lo soñé.
Y lo deseé.

Lo creí posible,
pero no lo era, y no habría sido lo mejor, por si el fracaso.
Ahora lo sé.

¿Quizás algún día?
No, ya no lo creo, ya no lo espero.
Será así.

Aunque duela.

Me quedaré con el recuerdo,
que me llena.

sábado 21 de noviembre de 2009

136. Te cogí por las alas.

Te cogí por las alas
antes de que levantaras el vuelo.
Te las sujeté para evitarlo,
pero no pude.

Levantaste el vuelo y me llevaste contigo.
Volamos juntos cuando yo quería que nos quedáramos en tierra.

Nos quedaba mucho por hacer.
Tú creías otra cosa, ya lo sé.
Tú pensabas que había llegado el momento y querías volar.
Y volaste; me arrastraste en tu vuelo.

Quise retenerte, pero no pude.
“Volaremos luego”, te dije.
“Volamos ahora”, respondiste,
y desplegaste tus alas,
que me rodearon.

Me hiciste volar como nunca volé,
me hiciste verlo desde una nueva perspectiva,
aunque yo me resistí hasta que no pude más.
Y entonces me dejé arrastrar por tu vuelo impetuoso.

Ya no te dejaré nunca volar sola;
volaré contigo.

sábado 14 de noviembre de 2009

135. Mis playas de Cái y gaviotas en noviembre

Así estaban mis playas de Cái y las gaviotas el pasado 7 de noviembre... Paz, soledad, arena, mar, sol y nubes, fresquito, agua fresca pero no fría... Un placer que espero repetier en diciembre...









lunes 9 de noviembre de 2009

134. Una experiencia inolvidable

Una experiencia inolvidable

Ayer, en mis playas de Cái, viví una experiencia inolvidable. Monté en un WinDreamer. Explicaré lo que es: un WinDreamer es un carro a vela para navegar por la playa o por superficies lisas. Impulsado sólo por el viento, el WinDreamer es un equipo seguro, muy cómodo y muy fácil de manejar que alcanza altas velocidades de crucero, en función del viento. Su maniobrabilidad, con la dirección en los pies y la escota para controlar la vela en la mano, es perfecta.

La sensación fue maravillosa. Recorrer una de las amplias playas de Cái, la de Valdelagrana en este caso, con decenas de metros de ancho y kilómetros de largo fue una experiencia inigualable.

El viento que teníamos superaba los 20 nudos y la velocidad que se alcanzaba montado en un WinDreamer podía superar los 50 Km/h si te ceñías bien al viento. Para mí era la primera vez y me manejé, sin problemas, a la perfección.

El WinDreamer es, no cabe duda, un artefacto bien diseñado y bien construido que proporciona un maravilloso placer al navegar con libertad, impulsado por el viento. Un placer que hay que experimentar para contarlo. Un placer que se disfruta solo, en compañía de otros, en “tren” o en tándem, como podéis ver en los vídeos que siguen.

Para más información sobre los WinDreamers, visitad http://www.windreamer.es/



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viernes 30 de octubre de 2009

133. No puede ser, en 400 palabras (ochenta y ocho).

No puede ser

No. No puede ser que me pase esto a mí. Vamos a ver: ¿cuántos millones de personas vivimos en este mundo? Varios miles, ¿no? ¿Y a cuántas les ha ocurrido esto? Que yo sepa, a nadie. Digo “que yo sepa” porque es de suponer que a alguien más le ha ocurrido lo mismo. Sólo aplicando la teoría de la probabilidad. Sin embargo no hay nada documentado que yo haya encontrado. He leído periódicos desde 1930 hasta hoy, los más antiguos en hemerotecas, los actuales en Internet. He pasado horas buscando en buscadores por la Red y no hay ninguna referencia a nada parecido a lo que me ha ocurrido a mí.

Llevo varios años buscando y no he encontrado un caso igual. He consultado con amigos, con compañeros de trabajo, con conocidos, con bibliotecarios, con catedráticos y profesores de distintas disciplinas, con médicos, con psicólogos, psiquiatras, con abogados, con gente culta que yo creía que podía saber algo… y nada.

He llegado a consultar a brujas y videntes, en los que no creo, pero uno nunca sabe; hasta me han echado las cartas y una gitana me leyó las líneas de la mano. Ninguno me dijo nada, no nada relevante, sino nada, absolutamente nada; silencio o encogimiento de hombros, como diciendo: “ni idea”. Algunos de estos personajes ni siquiera me cobraron, tal es el desconcierto que les produjo mi caso.

Yo me digo que no puede ser y sigo buscando. No desespero, pero me falta poco.

Durante un tiempo me dio por leer a los clásicos, buscando algo parecido, que no todo está en Internet. Me he leído decenas de biografías, de personajes antiguos y modernos. Me he leído la Biblia, con detalle, sin saltarme un versículo, por si encontraba alguna pista. He leído historia, mucha. Y novelas históricas, por si a alguien se le ocurrió novelar un caso como el mío. Hasta he estudiado Matemática, tratando de aprender a demostrar que lo mío tiene una razón de ser. He estudiado Lógica. Y algo de Física, Química y Biología.

Llego a la conclusión de que lo mío es un caso muy raro. Yo me digo que no puede ser, pero ocurre que es. Me digo que es imposible, pero no. Me digo que esto no me puede pasar a mí, ¡a mí!, y además ser un caso único.

Insisto: no puede ser y no me lo creo.