Bienvenido a este mi cuaderno de bitácora

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domingo, 13 de junio de 2010

168. 10 de junio, en 400 palabras (ciento nueve).

10 de junio

He de contar lo que ocurrió un diez de junio de hace 39 años. Lo tuve que hacer el día diez, pero lo dejé pasar.

Acababa yo de dejar a una novia que tuve y, en plenos exámenes, me tomé la tarde libre para salir con unos amigos y con una idea fija en la cabeza: hoy ligo con una y mañana con otra; y pasado mañana con una tercera. Era fiesta (Corpus Christi, probablemente) y nos dio por jugar en una bolera. Terminada la partida, que supongo que perdí, nos fuimos a la calle Princesa, típico lugar por aquel entonces para ligar. Cafetería Peñavel. Nosotros éramos cuatro. Ellas, cuatro, también, en una mesa cercana. Tonteamos con miradas y gestos y alguna que otra invitación desde lejos. Nada. Mis compañeros, tímidos, más que yo, que ya lo era bastante. Pero a mí me atrajo la rubia del grupo y al final me decidí: “Si me reserváis a la rubia, las invito a un vino”, dije, y me lo prometieron. Me acerqué y, con mi mejor sonrisa y atrevimiento, las invité. Aceptaron. Mis amigos respetaron su palabra y me dejaron para mí a la rubia. Bebimos el vino y luego fuimos a tomar un helado al paseo de Rosales. La convencí para que viniera conmigo en moto, una lambretta de tercera o cuarta mano, de estudiante pobre (o rico, que era un lujo).

Hacía fresquito aquel diez de junio. Ella iba con traje de chaqueta y jersey blanco de cuello vuelto (¿se dice así?). Yo iba con jersey y sé que temblamos de frío sobre la moto mientras nos acercábamos al Manzanares, cuesta abajo. Pedimos el helado y yo me tomé el mío y el suyo (ella había cogido una indigestión de helados días antes y los aborrecía; a mí, me encantaban).

Me contó que esa tarde tenían previsto haber ido a Alcalá de Henares a tomar chocolate con migas o no sé qué, pero que se estropeó su flamante 600 y tuvieron que quedarse allí. ¡Qué casualidad! Si el 600 hubiera funcionado no la habría conocido. Me enamoró. Salimos al día siguiente y al otro, y al otro… Mis amigos me la reservaron bien… tanto como hasta hoy, 39 años más tarde. Y ya no es plan de ir hoy con una y mañana con otra, claro. Me quedé con las ganas… pero llevo feliz 39 años.

4 comentarios:

Calíope dijo...

Qué bonita tu historia. Quién lo iba a decir aquel día no? Que pasarías tantos años con ella :)
Un saludo. Te leo!

Guarismo dijo...

Gracias, Calíope. Muy generoso tu comentario... y así es: llevo con ella todos esos años.

Un abrazo,

Miguel

Bicho dijo...

Enhorabuena Guarismo, por la historia... y por vosotros!!!^^

Un besazo!

berrendita dijo...

Qué bonito!! Ole Ole. Tal día como un 10 de junio, hace 42 años, nació mi hermano mayor. Fecha vestida de rojo y fiesta en nuestro calendario del corazón. :)