Bienvenido a este mi cuaderno de bitácora

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Guarismo.

viernes, 14 de marzo de 2008

36. A mi perro Golfo, en 400 palabras (diecinueve).

Valgan estas pobres y simples estrofas, en cuatrocientas palabras, para hablar sobre mi perro. Están entresacadas de los 1.180 versos que componen “El encuentro, el noviazgo y, en verso, 25 años” que le escribí a mi contraria cuando nuestras bodas de plata, recogiendo nuesta vida en tono de broma. No soy poeta, a la vista está (y ya me lo dijo estrella de mar) pero me divertí mucho componiéndolos y, más, leyéndolos en la cena familiar. He añadido las últimas estrofas, por actualizarlo.

A mi perro Golfo

Desde que era pequeñita,
y casi todas las mañanas
me decía mi hija Yoana:
“Papá, quiero un perro en casita.”
“Si quieres en casa un perro,
entonces has de elegir:
¿por quién vas a decidir?
¿por tu padre... o por el perro?”
Yo siempre le respondía así
y ella al rato me decía:
“perro, papá”. Sí, perro quería...
más tarde lo descubrí.
Un día me dice en el coche
“¿me compras un perro, papá?”;
“preguntémosle a mamá”,
respondí yo sin reproche.
Y es que estaba tan seguro
de que mamá diría que no
que en absoluto me importó
preguntarle sin apuro.
Pero, ya una vez en casa,
cuál no sería mi sorpresa
que, sentados a la mesa,
dijo su madre, con guasa:
“Pues me hace mucha ilusión
y nunca me atreví a pedirlo.
¿Querrás, papá, permitirlo?”
¡Vaya, qué gran decepción!,
pues contaba con su apoyo.
Me sentía yo tan seguro
de que a mi favor sería un muro...
¡y resulta que fue un escollo!
Entonces me debieron pillar
en un momento muy débil,
pues dije, poniéndome flébil,
“lo tendremos que pensar,
¿de qué raza lo queremos?
¿será hembra o vale un macho?,
¿bobalicón o vivaracho?
¿con pedigrí o callejero?”
Y la decisión tomamos.
Pronto fuimos a por él;
de raza, Cócker Spaniel,
que así lo seleccionamos.
Nariz chata, hocico largo,
pelo negro de azabache
y suave como un mapache;
en los brazos me hice cargo.
Dije yo: “Esto es el colmo.
“¿Y cómo le llamaremos?"
“Tiene cara de pilluelo”.
“Pues le llamaremos Golfo”.
Y ahora he de confesar
que estoy con él encantado
que duerme en cama a mi lado
¡y que le he querido besar!
Es de casa la alegría,
aúlla cuando nos vamos
y, cuando de nuevo entramos,
nos hace unas perrerías...
Ahora está tan sordo el pobre
que da pena cuando lo llamo,
cuando le grito o lo reclamo,
pero sigue siendo noble.
Es, como nadie, mimoso,
nunca se nos separa.
Cuando nos ve, ya se prepara
y se pone cariñoso.
En la playa corre conmigo,
del uno al otro extremo,
y ladra sin ningún freno
hasta que por fin hago el giro.
Le dan miedo las grandes olas,
pero si la mar está calmada
nada, nada y requetenada,
moviendo a ritmo la cola.
Tiene edad ya de jubilado,
sesenta y cinco ha cumplido;
y sigue como siempre ha sido,
juguetón, alegre, animado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es el perro mas lindo del mundo. Sólo en estos doce años nos ha dado un disgusto: en mayo pasado casi se nos muere.
Salió adelante y no puedo imaginarme la vida sin él. Golfito mi perro bueno y cariñoso, el que me escucha con atención embelesada, el que siempre está de mi parte, me besuquea y me quiere. Ese es Golfo.

Donce dijo...

Ehhh, psssss cuidadín, Golfo será muy lindo (no lo dudo) pero el más-todo (incluido el más pesao) es mi Kiko. No te confundass!! jaja
Miguel, después de Semana Santa te mando el correo que para entonces ya sabré si me lo tienes que mandar al trabajo o a casa, que está la cosa "joía".
Sobre el tema de Berren, yo creo que lo que le pasa es que se ha aburrido ya de todo. Yo no sé nada de ella, pero es que desde hace tiempo era yo la que iba detrás. Habrá que dejarla tranquila. De todas formas, si quieres saber de ella la puedes encontrar en el otro blog donde escribe (lo pone en la última entrada). Es sobre la Semana Santa Zamorana, ya sabes que ella está muy metida en ese tema, ahora estará muy "atareá".
Bueno, un besito para los dos y si bajáis "pa Cái", daos un bañito a mi salud (que últimamente falta me hace).
chaooooo majetessss

Guarismo dijo...

Gracias, anónima, por tu comentario sobre MI PERRO, aunque creo que te conozco y Golfo es también el tuyo...

Gracias Donce por seguir leyéndome... ya discutiremos quién es más-todo, si Kiko o Golfo...

Espero, ansioso, tu correo. Y confío en que lo de Ana sea pasajero.

Me daré un baño en las playas de mi Cái por ti.

Un abrazo a las dos.

Marina dijo...

Qué post más tierno :) El amor que te puede dar un bicho no se comprende hasta que no lo tiene uno. Nos hacen mejores personas, con su pureza y su cariño incondicional. ¡Y no eres mal poeta!

A ver si pones más trozos de los mil y pico versos a tu mitad. Qué cosa más bonita y más romántica, por Dios, no como ahora, que los hombres se han vuelto metrosexuales y con nosotras no tienen ya ni un detalle... En fin...

Un beso muy fuerte, cuida a tu perrito y pasa unas buenas vacaciones de Semana Santa.