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jueves, 11 de septiembre de 2008

70. El reloj en el espejo, en 400 palabras (cuarenta y cinco).

El reloj en el espejo

Tengo en casa un reloj que veo por un espejo. El reloj es grande, con puntos en lugar de números; el fondo, blanco; las manecillas, azules y la manecilla del segundero, roja. El espejo es de una calidad sorprendente.

Me paso minutos contemplando cómo progresa el reloj en sentido contrario al habitual. En sentido contrario a las agujas del reloj. Es un fenómeno tonto, si queréis, pero llamativo. Tras minutos de observarlo… ¿cómo diría?, te asusta. Ves pasar el tiempo hacia atrás. Diez, nueve, ocho, siete… como no tiene horas, te las imaginas al revés… Ya soy cinco segundos más joven, me digo. Y sigo contemplándolo. Soy lo que era hace cinco minutos.

En este curioso proceso de observación intento seguir las manecillas y retroceder en el tiempo. Como una película proyectada al revés, rebobino y recuerdo el tiempo vivido. Me veo andando hacia atrás hacia el dormitorio, donde acabo de cambiarme de ropa al llegar del trabajo; me veo bajando las escaleras, con chaqueta y corbata, hacia atrás; observo cómo conduzco, hacia atrás también, sin inmutarme, con una destreza impensable.

Recorro el día al revés, pero el día de hoy no fue interesante… me fijo en el reloj al revés y lo fuerzo a retroceder las horas rápidamente, hasta situar mi tiempo en un día de agosto. Es de noche, me levanto de la cama, paso por la cocina, desordenando cosas, y me acerco al porche, con el tapete y las cartas en la mano. Me veo sentado anotando de derecha a izquierda los resultados de la partida (perdí yo). Esparzo las cartas por la mesa y luego las recojo una a una, curioso…

Me desplazo en mi tiempo al revés hasta la playa. Tumbado, siento cómo el sol me dora la piel, mientras miro cómo las gaviotas vuelan hacia atrás… me suena raro el rumor de las olas y cómo van y vienen, aunque reconozco cierta simetría… entro en la mar de espaldas y las olas me arrastran hacia dentro. Siento su frescor. Salgo seco del agua. Paseo de espaldas por la orilla, contemplando la mar, las olas, las gaviotas, la calita vacía… corro mis treinta minutos dando pasos hacia atrás…


Disfruto cada segundo que mi reloj en el espejo me permite retroceder, sintiendo la brisa de Poniente sobre mi cuerpo húmedo de sal, el rumor de las olas, el calor del sol…

7 comentarios:

berrendita dijo...

Dios, Miguel, vaya galimatías has preparado con el reloj de marras!!

Esta entrada es genial. Deberías enmarcarla. Dicen que lo del rinconcito es arte, no?? Pues eso.

Un beso.

Marina dijo...

Ey, a mí también me encanta. De lo mejorcito que te he leído.

No sé si te enteraste de que estuve por tu Cái la semana pasada. Me pareció especialmente hermosa esta vez: sus paisajes tienen un algo salvaje y amplio que no tiene mi querida y explotada Málaga. Me recordó a tu novela y a las preciosas descripciones que haces en ella de tu tierra.

Besos.

PD: Perdona por la larga ausencia, pero no ha sido nada personal... he estado out del mundo cibernético sin distinción de razas ni sexos (y tú además sabes que yo soy de poco comentar).

PD2: El otro día estaba J. leyendo los comentarios de mi blog y al ver el tuyo dijo "¿Guarrísimo? ¿quién es ése?". Jijiji.

Guarismo dijo...

Gracias, Ana. Si los piropos vienen de ti, son especiales..., y dobles.

Marina: bienvenida por aquí de nuevo. Me alegra que te gustara mi tierra y te recuerden a ella las descripciones que hago en VdL. Y dile a J. que el "guarrísimo" es él por no haberte regalado un licor de Laponia... que seguro que no te trajo (¿o te trajo precisamente el que sabe a "bisolvón"?).

Un abrazo, niñas.

Bicho dijo...

Ojalá fuera tan sencillo volver atrás y recuperar los momentos especiales! Probaré a mirar un reloj desde el espejo a ver qué tal... aunque creo que más difícil que desplazarse en el tiempo es encontrar una calita vacía en un día de agosto, jejeje!

Todos los días se aprenden cosas nuevas, qué sorpresa, hay una novela Miguel!? Ainsss, tantos días pendiente de tus 400palabras y yo sin enterarme que había todo un arsenal de historias tuyas fuera del ciber espacio.

Un abrazo, te superas cada día!

Guarismo dijo...

Gracias, Bicho. Sí, hay una novela (bueno, dos). Entra en www.lulu.com y busca Viento de Levante. La segunda es Viento de Poniente. Describen de pasada mi/tu/nuestra tierra y las calitas vacías... Si estás interesada, envíame un correo (guarismo@gmail.com).

Un abrazo,

Miguel.

Edmar dijo...

Precioso, me ha encantado.

Abrazos,
Edmar.

Marina dijo...

No me trajo licor, me trajo un salvamanteles de diseño xD Es que es muy peculiar, mi J.

Un besito.