Bienvenido a este mi cuaderno de bitácora

Querido visitante: gracias por pasar por aquí y leerme.
Aquí encontrarás ligeros divertimentos y algunas confidencias personales, pocas.
A mí me sirve de entretenimiento y si a ti también te distrae, ¡estupendo!.
Si, además, dejas un comentario... ¡miel sobre hojuelas! Un abrazo,
Guarismo.

sábado, 26 de marzo de 2011

209. Haikus varios, en 400 palabras (ciento cuarenta y dos).

Haikus sobre la Naturaleza

Vuela, gaviota,
tus alas desplegadas
contra el viento.

El pajarillo
que canta lo hace por
comunicarse.

El pajarillo
que canta, canta porque
lo necesita.

El pajarillo
que canta lo hace por
lo que lo hace.

Vuela, pájaro,
disfruta siempre de tu
bella libertad.

Naturaleza
viva, sus mil colores
me dan vida.

No ha nevado,
¡qué lastima, la nieve
me entusiasma!

El sol se pone,
llega noche oscura
lejos del día.

La mar salada,
la arena húmeda,
playas queridas.

Las olas rompen,
y con una cadencia
irremediable.

Las olas lamen
las arenas rubias, que
se dejan mojar.

Bella playa es
donde termina la mar
plácidamente.


Haikus en mezcolanza

No des problemas,
conviértete en parte
de la solución.

El cuerpo, débil;
la voluntad, férrea;
la vida, dura.

Vecinos todos,
qué placer da convivir
con tanta gente.

Vecinos todos,
qué harto me tenéis con
vuestras manías.

Vil asamblea
la de pájaros negros,
negro augurio.

Como estoico
vivo la vida mía,
lujo ninguno.

No son estoicos
los políticos nuestros,
que despilfarran.

Estúpido sueño
que me hizo imaginar
que ganaba yo.

Cuando niño
era mayor; ahora,
de mayor, niño.

Niño, no jodas
con la pelota; vete
con tus amigos.

Pasado, cierto;
futuro, impredecible,
presente, real.

No sé qué pasa,
no lo tengo muy claro,
no sé qué haré.

Pienso, existo,
dijo Descartes, pero
¿se equivocó?

Música viva,
placer de los sentidos,
sonido pleno.

—¿Hay alguien ahí?
—Pasa, no tengas miedo.
—¿Y si me llevas?

La estupidez
humana es innata
al hombre tonto.

No hay nada
como creerse listo
y ser imbécil.

No hay mal que por
bien no venga, dice un
refrán popular.

Te acaricié bajo
las sábanas, pero te
habías ido.

Por la mañana
te echo de menos y
más por la noche.

Mis cumpleaños
no los celebro nunca,
que me aterran.

Un diputado
me dijo: métete en
la política
y vivirás de
maravilla. Yo dije:
la política
es para los que
no saben realizar
otra cosa y,
además, están
hechos a la mentira.
No. Muchas gracias.

No hay más cera
que la que arde, si se
le prende fuego.

No fijes en mí
tu mirada, que me das
más de lo que soy.

Si trabajo, mal.
Si no trabajo, peor.
¿Alternativa?

Si estás triste,
todo es negativo.
¿Por qué lo estás?

Estar alegre
debe ser tu objetivo.
¿Te lo propones?

Éste y ése
y aquél son mezquinos.
Otros, pródigos.

domingo, 20 de marzo de 2011

208. Gaviotas, luna, atardecer y olas de marzo en mis playas de Cái.

(Haced clic en las fotos para verlas mejor)

Y unos vídeos de mis olas...

video


video

sábado, 12 de marzo de 2011

207. Salvaje naturaleza humana, en 400 palabras (ciento cuarenta y una).

Salvaje naturaleza humana

Es un tópico bien conocido. Y apoyado por hechos incontrovertibles a lo largo de la historia de la humanidad.

Vi estos días una serie de National Geographic sobre la segunda guerra mundial. Tremenda. No es que no lo supiera, claro, pero siempre se aprende algo más. La brutalidad humana no tuvo límites. Y qué decir de la primera gran guerra. Más brutal, si cabe, o menos, o igual, quién sabe; las armas eran menos contundentes pero la lucha fue atroz, encarnizada, horrible. Casi un siglo de ésta y unos 70 años de la anterior. Antes de ayer. Y qué decir de la guerra civil fraticida en casa.

Antaño, desde que el hombre es hombre, invasiones, exterminios, guerras sin piedad, razias, fanatismo religioso extremo... ¡cuántas barbaridades en nombre de un Dios!

Luego, más guerras, muchas y muy recientes, que sería largo enumerar. Hasta hoy, que siguen.

La Historia se escribe así: con las palabras guerra y fanatismo grabadas en sangre sobre la piel del hombre; con la palabra sufrimiento esculpida a fuego en el cuerpo humano; con las palabras odio, venganza, poder, desprecio, vejación, y muchísimas más, cinceladas a golpes de machete y de látigo sobre la espalda y el vientre del ser humano. Desgarrador.

El hombre no ha aprendido. La paz se queda en eso, en una palabra hermosa, pero nada más. El llamado mundo occidental sí está en paz, aunque no olvidemos los Balcanes, en pleno corazón europeo, y sus guerras raciales. Ni olvidemos las intervenciones en Irak, Afganistán y quién sabe si en Libia muy pronto. No olvidemos África, el continente ignorado, con sus guerras, sus hambrunas, su sufrimiento sin fin.

Es la tremenda hipocresía del mundo en que vivimos. Dedicamos más presupuesto a destruir que a construir. Y nos atrevemos a hablar de paz. Y no corregimos —ni siquiera lo predicamos— la ambición, la codicia, el poder desmedido... Triste historia la de la humanidad. No queremos aprender. No hemos aprendido.

Uno está aquí más o menos cómodo, con egoísmo sobrado, en este mundo que nos ha tocado vivir. Con problemas, sin duda, pero la mayoría menores si los comparamos. ¡Bendita fortuna!

Esto deberá cambiar. Los poderes políticos y económicos que gobiernan el mundo tendrán que reflexionar. Tendrán, algún día, que hacer el bien. Deberán usar la palabra, no las armas, para hacer un mundo digno, con un reparto justo de tanta riqueza. (¡Seré ingenuo!).

sábado, 5 de marzo de 2011

206. ¿Qué vemos hoy?, en 400 palabras (ciento cuarenta).

¿Qué vemos hoy?

—No lo sé. ¿Qué te apetece?
—Cualquier cosa que sea buena.
—Tenemos casi 70 canales con la TDT. ¿Buscamos algo?
—De acuerdo.
...
—Llevo ya 30 y no encuentro nada. Sólo basura.
—Sigue, no pierdas la esperanza.
—Ya, pero es un procedimiento lento. Y la guía no funciona muy bien que digamos. Algunos canales no la publican; otros dan mal la hora.
—¿Y si buscas en Internet?
—Sí, quizá sea más rápido.
—Pues vamos.
—A ver... hay tres películas.
—¿Sólo?
—Sólo. Y las hemos visto las tres.
—Busca series.
—Cuatro series. Y no me apetece ninguna. Además, no las hemos seguido, no sé si tiene sentido empezar a verlas.
—Busca tertulias.
—Dos. Una de cada bando.
—Ya. La verdad es que no me apetece oír de política. Estoy hasta la coronilla de políticos, economía, críticas y chorradas varias.
—Pues nos queda por ver qué hay de deportes y programas basura.
—¿Algún documental?
—No. De pago, y no pagamos. Al medio día creo que hay un canal con documentales, pero no a estas horas.
—Bien, 70 canales y no podemos ver ninguno.
—Así es.
—¿Tienes algo grabado?
—Algunas películas.
—Pues intentémoslo.
—A ver... ¿ésta?
—Bien.
...
—¿No te perece un rollo?
—Sí.
—Pues intenta otra.
—¿Te vale ésta?
—Sí.
...
—¿No te suena haberla visto ya?
—Sí. Creí que no, pero esta escena la recuerdo y el final también.
—Pues cambia.
...
—¡Qué mala! ¿no?
—Horrible.
—Otra.
...
—Ésta es muy violenta.
—Sí, pero creo que no la hemos visto.
—No, pero no sé si la aguantaré.
—Espera un rato, a ver si pillamos el argumento.
—¿Tú crees que lo tiene?
—No lo sé. Vamos a ver...
...
—Nada. Horrible. Mejor cambiamos.
—De acuerdo, pero ya hay pocas. Mira, estas cinco las vimos ya. Estas otras dos son francesas, que suelen ser malísimas. Las tres españolas ni lo intento, pueden ser insufribles. Nos quedan James Bond y un par de películas antiguas.
—Intenta las antiguas.
—Las hemos visto cuarenta veces.
—Pero son buenas.
—Ya. Si quieres...
...
—Ésta no, que la recuerdo con detalle.
...
—Y yo ésta me la sé de memoria.
—¡No hay quien vea la tele, manda narices!
—¿Sabes que llevamos hora y media sin decidir?
—Sí. Creo que lo mejor será irnos a la cama y leer un rato.
—¿Leer? ¿Y si...?
—No, ni hablar. Mañana tengo que madrugar.
—Uno rápido.
—No, ni pensarlo.